Armando González Torres

ARMANDO GONZÁLEZ TORRES: LOS JARDINES POSIBLES DE LA UTOPÍA

Su libro invita, con elegancia y reflexión, a volver a mirar esas arquitecturas imposibles: los jardines que nunca existieron, pero que alguna vez nos hicieron creer que el cielo podía diseñarse con palabras.

Ciudad de México, 29 de octubre (MaremotoM).- En tiempos en que la realidad parece marchitar cualquier ideal, Armando González Torres propone mirar hacia el cielo. Jardines en el cielo (Ariel, 2025) no es un tratado académico ni un manual de optimismo, sino un recorrido lúcido y placentero por las utopías que el ser humano ha imaginado para inventar un mundo mejor. En la conversación, el autor mexicano recuerda que toda utopía tiene dos rostros: uno luminoso, que busca expandir la libertad y otro sombrío, que puede derivar en fanatismo y control.

“Vivimos la época del declive de las grandes utopías —dice— y quizá el auge de las utopías disimuladas”. Desde Tomás Moro, que en el siglo XVI acuñó el término para describir una isla perfecta, hasta las catástrofes totalitarias del siglo XX, González Torres examina ese impulso obstinado de imaginar sociedades justas. Las utopías, señala, fueron al mismo tiempo motor del progreso y semilla de la opresión. “Bajo el impulso utópico —añade— puede haber intuiciones pioneras sobre derechos o libertades, pero también pesadillas de miseria y control”.

En el libro, el autor analiza las distintas encarnaciones del pensamiento utópico: la estética, la ecológica, la feminista y traza un mapa que une a Moro con Charles Fourier, a los socialistas utópicos del siglo XIX con los disidentes del siglo XXI. “Fourier fue quizá el más delirante y entrañable de todos”, dice. “Sus falansterios eran al mismo tiempo poemas sociales y fantasías eróticas. En él, la utopía es casi una forma de arte”.

Armando González Torres
Editó Ariel. Foto: Cortesía

González Torres no se queda en el pasado. Le interesa el modo en que la utopía se desliza hacia su sombra: la distopía. “La distopía es la hermana rebelde de la utopía”, afirma. “Frente a la ansia de perfección, la distopía recuerda el azar, la imperfección y el peligro de los proyectos que buscan redimir al hombre de sí mismo”.

En la entrevista, el autor advierte también sobre el modo en que las utopías modernas —ya sean comunistas o de mercado— se vuelven absolutas. “La fragilidad humana no puede quedar atrapada en paradigmas totales”, dice. “Por eso, más que demonizar las utopías, hay que leerlas con mesura: reconocer su poder inspirador sin olvidar su propensión al delirio”.

Armando González Torres
“La fragilidad humana no puede quedar atrapada en paradigmas totales”. Foto: Cortesía

Jardines en el cielo funciona, así, como una radiografía del deseo humano de perfección. González Torres propone que la utopía, incluso después de sus fracasos, sigue siendo un género de la esperanza. “Muchos de los derechos que hoy consideramos normales fueron utópicos en su origen”, recuerda. “La utopía es un germen de resistencia frente a un principio de realidad opresor”.

Su libro invita, con elegancia y reflexión, a volver a mirar esas arquitecturas imposibles: los jardines que nunca existieron, pero que alguna vez nos hicieron creer que el cielo podía diseñarse con palabras.

Comments are closed.