Ana Romero

ANA ROMERO Y LA LLUVIA QUE NUNCA CESA

En Drágoras, la escritora mexicana imagina un mundo donde el agua ha tomado el control. Melancolía, esperanza y feminismo se funden en una historia juvenil que dialoga con la emergencia climática y con la soledad del presente.

Ciudad de México, 6 de octubre (MaremotoM).– “Parece que se nos olvida lo mucho que llueve en la Ciudad de México”, dice Ana Romero, sonriendo con ese tono que siempre mezcla ternura y lucidez. Afuera cae una tormenta y, de alguna manera, parece haber salido de las páginas de Drágoras, su nueva novela publicada por el Fondo de Cultura Económica, donde la lluvia no se detiene jamás y el planeta entero se convierte en un escenario acuático y melancólico.

“Me gusta la lluvia —confiesa—, pero también es tremenda. Al principio es milagro, después se vuelve castigo. La lluvia aísla”.

En Drágoras, la escritora construye un universo distópico que parece un espejo del presente. Un mundo que llora su propia ruina. “Este año no hemos tenido verano, y eso es un alivio y una desgracia al mismo tiempo. No estamos preparados para el cambio climático, ni física ni emocionalmente”, dice.

Ana Romero
Vuelve con una novela para jóvenes Foto: Cortesía Facebook

La melancolía como diagnóstico del mundo

“Creo que Drágoras es mi novela más triste”, admite. “Con su punto de esperanza, claro, pero plagada de esa melancolía de las tardes de lluvia. Es el reflejo del mundo en que vivimos: un planeta que se ha modificado tanto que los humanos también nos modificamos”.

Su protagonista, Alicia, vive entre la necesidad de ayudar a los demás y su primer amor. “No todos los amores son convenientes —dice Ana—. Hay relaciones que están mal desde el principio, por una desigualdad de poder. Yo quería que Alicia se enamorara con la intensidad de los 17 años, que creyera en ese amor absoluto, pero que la historia también mostrara sus grietas.”

La autora no solo reflexiona sobre los afectos, sino también sobre la estructura social. “Cuando el mundo cambia de esa manera, los humanos cambiamos también. Es inevitable. Somos seres de tierra que estamos aprendiendo a vivir como seres de agua”.

El Apocalipsis ya empezó

Cuando se le pregunta si cree que el planeta se volverá agua, Ana no duda: “En agua o en fuego. Ya tenemos los cuatro jinetes del apocalipsis: el agua, el fuego, la hambruna, la muerte. Basta mirar a Gaza o a Haití. Suena pesimista, pero quizá todavía tenemos tiempo. Podemos arreglarlo”.

Romero no rehúye la política ni el compromiso: “Admiro profundamente a Greta Thunberg. A ellos les toca batallar; a nosotros, acompañarlos. Los jóvenes son los que tienen la energía y la responsabilidad de cambiar el mundo”.

Hablar a los jóvenes, asegura, es una tarea compleja. “Es difícil escribirles sin condescendencia, pero ellos todavía creen en la imaginación, todavía no la han perdido. Por eso pueden aceptar mundos imposibles donde llueve sin parar o donde las brujas vuelan con túnicas rompeviento. Si está bien contado, confían. Y esa confianza es un milagro.”

Ana Romero
Editó el Fondo de Cultura Económica. Foto: Cortesía

Ana Romero piensa en la generación pandémica con compasión y respeto: “A los chicos que pasaron la adolescencia encerrados, que no tuvieron su primer beso, su primera borrachera, su primer corazón roto. Aprendieron a relacionarse a través de una pantalla. Ahora los adultos les reclamamos por eso. Es absurdo. Tenemos que ayudarlos, no juzgarlos.”

Publicada por el Fondo de Cultura Económica, Drágoras es también una apuesta por democratizar la lectura. “Me gusta que esté al alcance de todos los públicos”, dice. “Ojalá lo lean muchos jóvenes. Ellos son los protagonistas de esta historia y de las que vienen”.

La autora la pensó como una novela visual: “Incluye narrativa, teatro, audios, chats, videos. Dejé huecos para que los ilustradores o los directores los llenen. Es una historia que pide imágenes. Ojalá algún día se convierta en serie o en película.”

¿Es su obra más importante? “No lo sé. Es la que quiero más en este momento, pero espero que en diez años diga lo mismo de otra. El día que un escritor diga ‘esta es mi obra definitiva’, ya está jodido. Yo quiero seguir escribiendo mucho tiempo.”

Novela Histórica
Ana Romero escribe narrativa y poesía para niños y jóvenes; también es guionista de cine y televisión. Foto: Cortesía

Una escriba frente al mundo

“Yo solo soy una escriba”, dice Ana Romero, pero esa humildad no esconde su mirada política ni su empatía por los jóvenes, las mujeres, los marginados. Desde su ventana, mira el cielo encapotado y escribe sobre lo que cae. Drágoras es, en ese sentido, una novela urgente: habla del clima, pero también del alma.

“Somos seres de tierra —dice— y nos estamos volviendo seres de agua. Quizá todavía haya esperanza si aprendemos a escuchar lo que la lluvia intenta decirnos.”

Ana Romero nació en La Piedad, Michoacán, en 1975. Estudió la licenciatura de Psicología en la UAM. Además de escritora para niños y jóvenes, se ha desempeñado también como guionista de cine y televisión. En 2011 recibió el Premio Bellas Artes de Cuento Infantil Juan de la Cabada por Puerto libre. Historias de migrantes. En Ediciones El Naranjo ha publicado el poemario Trenes y la novela El fantasma de la casa del lago. Es ganadora del Premio Novela Histórica de Penguin, por Venus Triste.

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