Waikiki

Ana García Bergua y Alfredo Núñez Lanz recrean una época en Waikiki

“El año de su asesinato coincide con el cambio de sexenio. De Miguel Alemán a Ruiz Cortínes. En esa efervescencia de vivir de noche, llega Uruchurtu y su campaña moralizadora. Es un ambiente político muy interesante, todavía estaban los generales que iban a los cabarets armados. Lo que nos llamó mucho la atención es la coincidencia de este cambio de sexenio”, cuenta el novelista.

Ciudad de México, 19 de diciembre (MaremotoM).- Una novela escrita a cuatro manos es sin duda la más divertida del año. Se llama Waikiki (Pronunciar con acento agudo) y ha sido escrita por Ana García Bergua y Alfredo Núñez Lanz.

A partir de un hecho real —el brutal homicidio en el Hotel Pal de la bailarina Suy Muy Key en 1951— y de otras escandalosas notas policiales que llenaron los titulares de aquella época, los autores de este frenético thriller escrito a cuatro manos nos sumergen en los ambientes más sórdidos y glamourosos de mediados del siglo pasado, donde las buenas conciencias y las bajas pasiones se mezclaban para dar paso al mito de un tiempo marcado por la rumba, las luces y el pecado.

ENTREVISTA EN VIDEO

Una de las cosas que más me cuesta es hablar sobre un libro escrito a cuatro manos. Ya tengo esa contaminación periodística, de que tiene que haber un solo autor. Pero la verdad haciendo entrevista a los escritores de estos proyectos me hablan de lo divertido que es.

“Se convirtió en algo muy natural y se debe en principio a mi depresión. Había escrito ya mi primera novela y me acerqué a Ana y lo que me dijo es que había que aferrarse a otro proyecto. Siempre quise escribir un thriller y ella me dijo lo mismo, aunque las novelas de ella siempre tienen un poco de novela negra”, cuenta Alfredo Núñez Lanz, autor de El pacto de la hoguera.Waikiki

“Nos propusimos hacer una novela negra y vamos a tratar de seguir las reglas del thriller”, dice Ana.

“Con una salvedad, de quitarle las reglas al género, que tuviera esos tonos de comedia con mucha ironía”, afirma Núñez Lanz.

La entrada a la modernidad mezclada con esas zonas antiguas de los medios de comunicación refleja la época de Waikiki (Planeta), con “un lenguaje de las notas de espectáculos de esa época, así era el tono, entre cursi, aspirando a poético y melodramático”, afirma García Bergua.

“En una biblioteca tuvimos la oportunidad de ver los periódicos y nos dimos cuenta de que se escribía de esa manera”, agrega Alfredo.

“Mi padre se enfurecía con esos periodistas chabacanos”, dice Ana.

La novela está inspirada en un asesinato real. “Era una exótica oriental en el Waikiki, donde era bastante popular”, afirma la escritora.

“El año de su asesinato coincide con el cambio de sexenio. De Miguel Alemán a Ruiz Cortínes. En esa efervescencia de vivir de noche, llega Uruchurtu y su campaña moralizadora. Es un ambiente político muy interesante, todavía estaban los generales que iban a los cabarets armados. Lo que nos llamó mucho la atención es la coincidencia de este cambio de sexenio”, cuenta el novelista.

A los autores de Waikiki le interesan la política y el cambio de la ciudad de México, cuando se empieza a construir la Torre Latinoamericana, se construye la Ciudad Universitaria, empieza la televisión, un momento muy interesante en la región.

“La ciudad es un personaje de la novela, es como un laberinto”, apunta Alfredo, quien también opina que ha aprendido mucho en la escritura con Ana García Bergua.

Ana García Bergua
Encontramos un método que nos posibilitó escribir la novela. Foto: Cortesía Instituto Zacatecano de Cultura

“Yo también aprendí mucho, cada uno eligió una voz y eso nos ayudó mucho. Nos íbamos intercambiando los capítulos, encontramos un método que nos posibilitó escribir la novela. Alfredo tiene una imaginación verdaderamente desbordada y nos divertimos mucho”, afirma Ana.

“Con el tono fue singular, porque ambos buscamos lo mismo. Tenía ganas de escribir una comedia, que también tiene un aspecto trágico que se marca. La idea era aprender del mismo género, en el thriller no suele haber este tono fársico, paródico”, concluye Alfredo.

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