“Empecé a ser músico porque mi papá escuchaba mucho Soda Stereo y me enamoré de Gustavo Ceratti y de su banda. Me acuerdo que vi un concierto de ellos en el Monumental de River Plate, el último concierto de ellos y me encantó, como que me marcó esa imagen de Ceratti tocando la guitarra y ese día decidí queriendo ser músico”, recuerda en entrevista Alex Mor, quien mañana hará una muestra de su nuevo disco, para el público mexicano.
Ciudad de México, 26 de mayo (MaremotoM).- El productor y artista venezolano Alex Mor lanza su álbum debut titulado En Otra Vida, una obra introspectiva y emocional que mezcla el pop alternativo con una estética sonora cinematográfica. Con letras personales y arreglos nostálgicos, el disco se convierte en una oda a la memoria, al amor, y a las múltiples vidas que se viven a lo largo del tiempo.
“Empecé a ser músico porque mi papá escuchaba mucho Soda Stereo y me enamoré de Gustavo Ceratti y de su banda. Me acuerdo que vi un concierto de ellos en el Monumental de River Plate, el último concierto de ellos y me encantó, como que me marcó esa imagen de Ceratti tocando la guitarra y ese día decidí queriendo ser músico”, recuerda en entrevista Alex Mor, quien mañana hará una muestra de su nuevo disco, para el público mexicano.
“Después me regalaron una guitarra, eso habrá sido hace 20 años y desde entonces he seguido y he tratado de aprender lo más posible. Lo primero que empecé haciendo fue temas de Soda Stereo, de Cerati, de Fito Páez, hubo una época que estaba obsesionado con él, sobre todo la época del disco de Rodolfo, que me marcó”, agrega.
El conocimiento de Mor viene del rock en español, como ha dicho, pero también de la música clásica y de la tradicional de su país, tan vasto musicalmente.
Su nuevo disco, En Otra Vida, tiene elementos de muchas cosas, “desde la folclórica venezolana, hay un tema que usa el ritmo y la métrica del merengue caraqueño, que es como en cinco octavos y es como más extraño, se siente como una pulsación que es un poco incómoda” y mucho de la música de los ochenta, de los noventa.
“Me gusta mucho crear capas cinemáticas, para que la música hable por sí sola, sin necesidades de letra o de cantar”, añade.
De origen venezolano, Alex Mor coincide que el ritmo de su país es propio. No es colombiano, no es cubano, es propiamente venezolano
–En Venezuela se mezcló mucho la cultura africana, que son en seis octavos, giran de entorno mucho a lo atresillado, como ese ta-ka-ta-ra-ka-ta-ta-ka-ta-ta, que también está muy presente en México, irónicamente, en el mariachi suena mucho a veces. En Uruguay con el candomb y Argentina lo tiene en La Chacarera. Está toda esta influencia de todos los esclavos que se mezcló con la cultura española, la armonía occidental y toda la música clásica y dio a luz a toda esta música folclórica, con ritmos súper extraños, a veces por accidente. El merengue caraqueño, que la métrica es en cinco, fue por un accidente, porque cuando empezaron a tocarlo, aceleraban el sexto golpe y se terminó en cinco y así quedó. Toda esa rítmica es algo que me ha gustado mucho explorar, no solo en el disco, sino había sencillos antes del disco, que ya lo estaba explorando y el disco es como la culminación de eso
–También Venezuela tiene la tradición de la canción, ¿quiénes son tus modelos, digamos, a la hora de hacer una canción?
–Hay ciertas cosas, a veces de Pink Floyd, en la manera como ellos cierran los temas, por lo menos los más populares, The Dark Side of the Moon, hay muchas cosas ahí como ellos cierran que me encantan, que está más presente, por ejemplo, en canciones como “La Cinta”
–Hay artistas como C. Tangana, al que amo. El primer disco me influyó mucho. Hay mucho del pop contemporáneo, por ejemplo, Sabrina Carpenter, me encanta lo pegajosa que son sus canciones y obviamente entendiendo el contexto de pop, no va a ser algo que me va a cambiar la vida, pero me encanta ponerlo y disfrutarlo. Hay mucho Aldemaro Romero y no hubo tanto que quedó en el disco de su manera de escribir, pero hay un tema que hice antes, que iba a estar en el disco, pero lo saqué mucho antes, que se llama “Birdie” y es como un joropo venezolano.
–Ayer fui a un bar y había unos DJs y en el medio empezaron a sonar canciones de hace mil años, del rock en español y me di cuenta de que ellos son los nuevos portadores de la música ahora.
–Sí, estoy de acuerdo, son melómanos que dan el siguiente paso de tener que enseñar esa obsesión por la música. Me gusta mucho todo el arte del DJ, de hecho, mi tía fue DJ muchos años, ahorita mi hermano también es DJ. Mi hermano, más que todo, es como de diversión, hay gente que se lo toma muy en serio.
–Bueno, vamos a hablar de tu disco, y después vamos a hablar de tus planes. ¿Cómo ha nacido este disco?
–La idea del disco yo la tenía desde el 2017, pero bueno, fueron pasando tantos cambios en mi vida, me mudé a Los Ángeles, empecé a trabajar en otras cosas y no fue como hasta la pandemia, donde empecé a ya empezar a armar un poco de lo que iba a ser el disco. La primera canción que nació fue “Ni Una Mirada Más”, que la escribí en el 2022 y ahí fue que empecé a planear.
“Ni Una Mirada Más” hizo darme cuenta que tenía como que toda esta nostalgia constante a lo largo de mi vida y dije que de forma terapéutica lo iba a plasmar en un disco. Para mí fue como sacarme toda esa nostalgia y seguir para adelante. Firmé con Empire, me dijeron que moviera el lanzamiento a este año, y bueno, fue mejor, porque de la mano de ellos fui sacando otras canciones, y todo se fue alineando. Es irónico venir a México a presentar mi disco, pues yo estaba viniendo en los 90 todos los años. Es algo nuevo, pero a la vez muy conocido y ha sido una experiencia muy muy linda.

–Cuando hablamos con algún músico que viene a México, siempre decimos, bueno, ahí está el caso de Mont Laferte…
–Ojalá. Mi hermano de sangre mexicano, nacido acá, criado acá, siempre me ha dadi esa conexión con México. Ese amor siempre lo he sentido. Mañana me voy a presentar por primera vez acá y fue hermoso escribirle a toda la gente que conozco aquí.
–¿Cuántas son las canciones del disco?
–Son 12 canciones, técnicamente 10, un intro y un interludio, pero todo conectado, bien cohesivo.
–¿Cómo las tomará el público mexicano?
–Hay muchos temas universales, está el tema de la nostalgia, la desconexión que estamos viviendo por las redes sociales, de a veces no estar tan presentes en el día a día… Algo que siento que ha cambiado mucho es la forma en que escuchamos música. Siento que mis temas tendrán resonancia aquí.
–¿Vas a estar solo o vas a estar con músicos?
– No, voy a estar solo porque es un formato bien curioso, todo el público tiene audífonos, entonces, lo lindo de eso es que el sonido no va a ser alterado por la sala donde esté, no va a haber reverberación, no va a haber sonido de nada, sino es directo, como yo quiero que suene. El lugar se llama PlayHouse Entertainment, está en Puebla 403, Roma Norte.











