Alejandro Apo

Alejandro Apo: La primera vez que leí Pedro Páramo, de Juan Rulfo, quedé impactado

Este periodista deportivo con más de 40 años de trayectoria se convirtió hace más de 20 en el principal difusor de la literatura deportiva primero (en otro programa que se llama Todo con afecto y que va los sábados a la tarde en Radio Nacional) y de la buena literatura universal después.

Ciudad de México, 8 de julio (MaremotoM).- Con su voz grave y potente, Alejandro Apo conmueve a sus oyentes todas las noches en Argentina, contándoles un cuento en su programa Donde quiera que estés.

Este periodista deportivo con más de 40 años de trayectoria se convirtió hace más de 20 en el principal difusor de la literatura deportiva primero (en otro programa que se llama Todo con afecto y que va los sábados a la tarde en Radio Nacional) y de la buena literatura universal después.

Este martes 11 de julio cambiará por primera vez sus cuentos por una novela y eligió Pedro Páramo, el estupendo libro del mexicano Juan Rulfo y lo hará en capítulos cubriendo toda la semana.

Apo, entre otras cosas, fue el que descubrió para el gran público a Eduardo Sacheri (Premio Alfaguara),  quien le mandaba sus cuentos mecanografiados esperando que los lea, cuando todavía no había publicado nada.

Juan Rulfo
Juan Rulfo, el mexicano más universal. Foto: Cortesía

Hijo del “auténtico” Apo, Alfredo Rutschi, un gran periodista y productor de televisión, creador del programa Polémica en el Fútbol, un ciclo que duró más de 40 años y de Dora, una guionista de cine, que con el tiempo se convirtió en “contadora de cuentos”, que ella misma adaptaba y leía. Su madre tiene actualmente 92 años. Acá nos cuenta su historia:

–Vos sos de una familia de lectores, eso te favoreció mucho para tu carrera.

–Eso fue clave, porque yo, de pibe en Villa Urquiza, un barrio de Buenos Aires muy especial, esos barrios plateados por la luna, como dice el tango. Mi vieja fue guionista de cine, una persona que tenía mucho que ver con los medios y mi viejo un gran productor y periodista, pero tenían un pasión particular por la literatura, por eso ellos nos mandaban a leer cuentos en voz alta, después de la cena yo leía un cuento de lo que había en la biblioteca de mi casa, que era la literatura más calificada argentina y universal. Había de todo Borges, Cortazar, Bradbury, Abelardo Castillo, David Viña, Mempo Giardinelli, entonces al leer en voz alta hacía lo mismo que estoy haciendo ahora en radio y después discutíamos entre todos el cuento. Allí me enseñaron a leer muchos cuentos que hablaban de la pobreza, de la desolación y de la desprotección como los del Llano en Llamas, los cuentos de Juan Rulfo. Un Rulfo que tuvo una obra muy corta, pero grandiosa. Solo tres libros El llano en Llamas que tiene 17 ó 18 cuentos, Pedro Páramo que es una novela corta y El gallo de Oro que es un guion cinematográfico.

–Contame como es tu relación con Rulfo, a partir de su literatura

–A mí me interesó mucho esa manera de escribir, tan clara y tan fuerte, por eso de adolescente pude leer Pedro Páramo y ahí me quedé impactado, vos sabés que Gabriel García Márquez que era uno de los admiradores de Rulfo como lo eran Borges, Carlos Fuentes, Gunter Grass, Susan Sontag y Díaz Canel, todos lo amaban. Te cuento esto para decirte una frase de García Márquez, que decía “que estaba seguro que Rulfo se murió y volvió, porque para describir la muerte con sus personajes y sus almas en pena en Comala, para poder escribir eso hay que haberse muerto”.

–Eso tiene que ver con la cultura de la muerte que hay en México, con el festejo del Día de todos los muertos y todo lo que se festeja en México, que de este lado del continente no se festeja.

–Es una celebración, una celebración con alegría porque la muerte es parte de la vida. En Irlanda también pasa eso. Ves a los chicos todos vestidos de traje como para un cumpleaños y es un velorio. Hubo un momento que yo me acordaba del comienzo de Pedro Páramo y lo decía de memoria. Ahora que a partir del lunes 10 voy a leer el cuento por radio (NR.: En Radio 750 de Argentina de lunes a viernes a las 23, hora argentina), lo que me va a llevar cinco o seis días, para promocionarlo volví a repetir el principio: “Vine a Comala, porque me dijeron que acá vivía mi padre un tal Pedro Páramo. Mi madre me lo dijo y yo le prometí que vendría a verlo cuando ella muriera, le apreté sus manos en señal que lo haría, porque ella estaba muriéndose y yo, en un plan de prometerlo todo. Por eso vine a Comala”. El comienzo para mí es de las novelas, ha leído mucho aunque soy más del cuento que de las novelas, pero creo que es el comienzo más extraordinario. Una vez con Víctor Hugo Morales, el gran relator de fútbol, en un avión veníamos hablando y él me dijo casi de memoria la primera parte y yo lo seguí. Él es un fanático de Rulfo y de Pedro Páramo y en mi caso, la empecé a leer y la terminé sin parar. Lo que pasa es que Rulfo nació en Jalisco, Sallura que era de una pobreza y un calor que el solo lo puede describir, como dice de Comala. Dice que la gente que moría e iba al infierno, volvía a buscar frazadas a Comala, porque para ellos el calor de Comala era muy superior al del infierno. Entonces él dice: “Volvió a la tierra a buscar frazadas”.

Juan Rulfo
Juan Rulfo y su Pedro Páramo en Argentina. Foto: Cortesía

–En Argentina pasa al revés con el frío de la gente de la Patagonia, que cuando viene a Buenos Aires, uno está todo abrigado y ellos andan en camisa, porque para ellos 7 u 8 grados es calor. Pero volvamos a Rulfo.

–Rulfo vivió bastante, pero no tanto porque nació en el 17 y murió en el 86, así que vivió 69 años, la edad a la que yo voy a llegar en Diciembre. Soy del 54 y la verdad eso coincide con la época que le tocó vivir, por ejemplo en la época de Maupassant vivían 40 años, Maupassant nació en 1850 y murió en 1893 y escribió miles de cuentos. A este también lo leí de chico, porque mi viejo tenía una amistad con un hombre de una librería francesa y el tipo le consiguió los cuentos completos, que son dos tomasos. Cuentos como Bolas de Cebo y El Papá de Simón, los recomiendo para gente que lee un medio digital que tiene tanto que ver con la literatura.

–Vos pensabas que tu programa “Donde quiera que estés” en México tenía la repercusión que tiene o no te dabas cuenta.

En los países me cuesta más, a veces me llaman de Uruguay y otros países muy cercanos y me cuentan “Vos sabés que hay mucha gente que te sigue” y me alegra porque la pasión por la lectura no tiene fronteras. En España sé que escuchan mucho también. Me alegra por México, porque siempre tengo recuerdos muy conmovedores del Mundial 86 y las veces que estuve siempre disfruté mucho.

Un Apo que ama la literatura y siempre anda con dos o tres libros bajo el brazo, un apasionado de la lectura y con su voz privilegiada la comparte con su público. Ya demostró que deporte y cultura no son enemigos y ahora está demostrado que se puede leer cuentos por radio y la gente lo sigue.

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