Vivió su infancia en Cañuelas y comenzó a jugar a los 15 años. Fue 18 veces campeón del Abierto Argentino de Polo (máximo torneo mundial). Tiene diabetes tipo 1 (diagnosticado a los 12 años) y a pesar del impacto de su fama en la familia, la mayoría piensa que él, además de ser un crack, es humilde y una buena persona.
Ciudad de México, 3 de julio (MaremotoM).- Adolfo Cambiaso: En el nombre del polo, un documental de Juan José Campanella, nos ingresa al mundo fascinante del polo y sin duda a la confección de un ídolo que es lo máximo en su deporte. Su streaming es Disney+
Cambiaso es como Federer. Como Hamilton. Como Maradona, de quien fue amigo querido y amplio admirador hasta su muerte, en un contexto donde a veces es difícil entrar por los prejuicios de uno y otro lado.
El polo, considerado el deporte argentino, más allá del futbol, es muy cerrado en sus tradiciones y representa a las clases altas del mundo. Claro que sin caballos no habría polo y el país es uno de los mejores criadores de este animal.
En este contexto, Cambiaso es y ha sido un verdadero revolucionario. No sólo todavía es un crack, sino que en la historia de este deporte, a su padre no le creían cuando comentaba que su hijo era “un verdadero fenómeno”.
Sin embargo, Adolfo Cambiaso (nacido el 15 de abril de 1975, en Cañuelas, Argentina) es considerado el mejor jugador de polo de la historia. Con un handicap de 10 goles (máximo posible) durante décadas, revolucionó este deporte con su talento, visión estratégica e innovación científica.

Trató de hacer más popular al polo, acercándose a la barra brava y al Club Atlético Chicago, de Mataderos, cuyos hinchas iban al Abierto de Polo en Palermo, que él y su equipo ganaban uno tras otro, mostrando una imagen insólita. De hecho, él no venía del polo y le fue difícil ingresar.
“Soy un poco sapo de otro pozo en algún punto porque mi papá era surfista y mi mamá jugaba al polo los fines de semana. A mí siempre me importó lo que pudiera demostrar en la cancha, no lo que dijeran. Fui haciendo cosas, algunas molestaron, otras no tanto, como lo de la hinchada de Chicago, que hizo al polo mucho más popular. En un momento me criticaron, pero después se dieron cuenta de que tenía razón. O con el tema del clonaje estaban todos en contra y hoy están todos clonando. Obviamente, uno también se equivoca. Yo hago y después me banco la que venga. La vida es así, son decisiones, elecciones. Pero siempre encaré desde un lugar donde creía que estaba bien”, le respondió a la revista Hola!.

Dejó ingresar a las mujeres al polo, incluso antes de tener a su primera hija, Mia, y de hecho jugó con Sunny Hale un torneo oficial y fue sin duda un gran innovador en el deporte, al decidir clonar caballos y hacer famosa a su yegua Cuartetera.
Cambiaso está casado con la ex modelo María Vázquez, con la que ha tenido tres hijos, uno de los cuales “Poroto” Cambiaso, un notable jugador con el que ganó el Abierto de 2024, en un sueño magnífico que se cumplió.
Fue muy amigo de Diego Maradona y cuando murió, el 25 de noviembre, puso a su equipo y a él mismo la camiseta número 10 y el apellido del jugador al frente. “En la etapa que estuvo en la selección, venía a verme a los partidos, se ponía la camiseta e hinchaba como uno más. Él vivía en Ezeiza, estaba muy bien y jugábamos al golf. Teníamos mucha relación, hablábamos por teléfono o yo iba a sus cumpleaños. Él apoyaba todos los deportes argentinos, era un tipo espectacular. Una vez fui a verlo a Dubái, él era técnico allá. Su equipo jugaba al día siguiente, nos invitó y me dijo que si no íbamos se iba a ofender. Cuando llegamos no nos dejaban pasar. Diego se enteró y salió a buscarnos, habló con la seguridad y casi que éramos técnicos con él. [Se ríe]. Era un apasionado, un fenómeno”, dijo Adolfo.
COMENZÓ A JUGAR A LOS 15 AÑOS
Vivió su infancia en Cañuelas y comenzó a jugar a los 15 años. Fue 18 veces campeón del Abierto Argentino de Polo (máximo torneo mundial). Tiene diabetes tipo 1 (diagnosticado a los 12 años) y a pesar del impacto de su fama en la familia, la mayoría piensa que él, además de ser un crack, es humilde y una buena persona.
Su equipo se llama La Dolfina y él ha tenido acceso a lo más alto del jet set y el glamour del “deporte de los reyes”. La serie, a su vez, recuerda el accidente que sufrió su mejor caballo en 2006 y muestra cómo Cambiaso decide indagar en la posibilidad de clonarlo, abriendo así un debate que trascendió el mundo del polo. El relato también explora el presente de Cambiaso y su legado en manos de su hijo “Poroto”, heredero del talento de su padre, quien a sus 16 años fue el jugador más joven en debutar en la Triple Corona y ya se destaca en la cancha como parte de La Dolfina.

La serie de tres episodios se sumerge en el universo del jugador, revelando cómo su pasión por los caballos y su obsesión por trascender lo convirtieron en el mejor jugador de la historia y le brindaron acceso a lo más alto del jet set y el glamour del “deporte de los reyes”.
La serie recuerda el accidente que sufrió su mejor caballo en 2006 y muestra cómo Cambiaso decide indagar en la posibilidad de clonarlo, abriendo así un debate que trascendió el mundo del polo.
Su esposa María Vázquez, sus hijos Adolfo “Poroto”, Mia y Myla, su madre Martina de Estrada Láinez y su padre Adolfo Cambiaso V son algunos de los que dan testimonio. No falta su mejor amigo Lolo Castagnola, Pablo Mac Donough y Juan Martín Nero, los jugadores de Ellerstina Gonzalo y Facundo Pieres, el polista Nacho Figueras, el tenista David Nalbandian y el actor Tommy Lee Jones, reconocido por su pasión por el polo.
Con cincuenta años, Adolfito Cambiaso sigue cuidando su legado y todavía anima el deporte al que le ha dedicado la vida.











