“Todo surgió en el mayo del 68 en Francia, que fue un movimiento espontáneo pero que tuvo repercusión en todo el mundo. Esa influencia comenzó en julio en México, cuando se celebró el aniversario de la Revolución Cubana, lo que dio pie a que los jóvenes empezáramos a organizarnos. El primer carnaval que fue para divertirse, el último carnaval fue más serio y con muchas inquietudes auténticas. El 2 de octubre Gustavo Díaz Ordaz terminó con el movimiento, matando a cientos de estudiantes”, recuerda.
Guadalajara, Jalisco, 28 de noviembre (MaremotoM).- Hernán Lara Zavala es un escritor de los de antes. Nacido en 1946, trae como legado y leyenda los hechos de 1968, que vivió y padeció y el desarrollo de un país sometido a lo largo de 71 años por el PRI, un partido que no podría ser ni de izquierda ni de derecha, pero que tuvo a México en un puño cerrado, con una libertad vigilada.
De todo eso recuerda Hernán en su novela de iniciación y, a la vez, de recuperación del tiempo o el paraíso perdido. Concentra la intensidad y la frescura de la juventud y sus primeras veces, con esa otra intensidad, la de la nostalgia, la añoranza de todo lo que fue o todo lo que fuimos y que sólo podemos recobrar a través de la memoria.

El último carnaval narra los años de formación de Adrián en la colonia Del Valle y es interesante detenerse en dicha colonia, porque Lara Zavala detiene su mirar en lo que era prácticamente un barrio y por dónde pasaban los primeros encuentros sexuales, el rock y la literatura.
También está el amor a lo largo del siglo XX, historias que no tienen finales felices, sino muchos finales.
Hernán Lara Zavala es narrador, ensayista y editor. Estudió la maestría en letras en la Facultad de Filosofía y Letras (FFyL) de la UNAM, donde fue docente; hizo estudios de posgrado en la Universidad de East Anglia, Inglaterra. Fue director de Literatura en Difusión Cultural de la UNAM (1989-1996); coordinador del Centro de Estudios Literarios del Instituto de Investigaciones Filológicas (1999-2000), coordinador del programa de Posgrado en la FFyL (2000-2001); coordinador general de Difusión Cultural de la Rectoría General de la UAM; gerente editorial del Fondo de Cultura Económica (2001-2002) y director general de Publicaciones y Fomento Editorial de la UNAM (2002-2004).
ENTREVISTA EN VIDEO A HERNÁN LARA ZAVALA
“He crecido en la Colonia del Valle, en la época de los ’50, cuando se popularizó la música de rock, que era inédita antes de eso. Los cantantes famosos eran Frank Sinatra, Perry Como y se armó una revolución. Los rebeldes sin causa eran los grupos de pandillas vestidos como Elvis Presley, James Dean, Marlon Brando, en sus respectivas películas y ese era el mundo de los jóvenes de entonces”, dice Hernán Lara Zavala en entrevista.
“Estaban en contra del status quo, pero no sabían a quién culpar. Por eso se llamaban rebeldes sin causa, pero la idea fue el principio de la generación global que estaba por venir. El rock se inició en los Estados Unidos, haciendo una mescolanza de razas y de música. Era gente blanca, pero de origen humilde y negros. Se dio un cambio, en la manera de vestir, de reunirse y la violencia entre ellos mismos”, agrega.
Las fiestas eran muy diferentes a las que vinieron en los 60. Los chicos de corbata y las muchachas de vestidos de crinolina fueron cambiando en la época posterior. “Se realizaba un carnaval dentro de la Colonia del Valle. Había un carro alegórico, nombraban a una reina y todo era bastante novedoso. El carnaval era el punto clave del año, que en el caso de la novela termina con una trifulca. Pasamos al año 60, donde viene los hechos del ‘68”, afirma.

La música de rock fue para Hernán Lara Zavala determinante y también el movimiento existencialista por parte de la filosofía y de las letras.
“Todo surgió en el mayo del 68 en Francia, que fue un movimiento espontáneo pero que tuvo repercusión en todo el mundo. Esa influencia comenzó en julio en México, cuando se celebró el aniversario de la Revolución Cubana, lo que dio pie a que los jóvenes empezáramos a organizarnos. El primer carnaval que fue para divertirse, el último carnaval fue más serio y con muchas inquietudes auténticas. El 2 de octubre Gustavo Díaz Ordaz terminó con el movimiento, matando a cientos de estudiantes”, recuerda.
“Yo tenía esperanzas de que el movimiento, a pesar de que fue derrotado en Tlatelolco, dejara unas semillas muy interesantes, que fue después lo que propició el principio de la caída del PRI. Hubo también un momento muy delicado, cuando Cuauhtémoc Cárdenas ganó las elecciones y vivió un fraude”, afirma.
Todos los paradigmas del 60 están derrotados y por eso la novela es muy melancólica. “En este momento, siento que a mi generación no le fue muy bien en términos políticos”, asegura Lara Zavala.











