El joven socialista de Queens promete vivienda, transporte y cuidado infantil accesibles en una ciudad marcada por la desigualdad. Trump había dicho que prefería a un depredador sexual (por Andrew Cuomo, el candidato demócrata) que a un socialista.
Ciudad de México, 5 de noviembre (MaremotoM).- El nombre de Zohran Mamdani ya forma parte de la historia política de Estados Unidos. A sus 34 años, el joven demócrata de ascendencia ugandesa se convirtió en el nuevo alcalde de Nueva York, tras vencer con más del 50 por ciento de los votos al veterano y acusado de agresiones sexuales Andrew Cuomo y al republicano Curtis Sliwa, en unas elecciones marcadas por las amenazas del presidente Donald Trump y una fuerte polarización ideológica.
Trump lo había atacado duramente durante toda la campaña, llamándolo “comunista” y “odiador de judíos” y llegó incluso a advertir que recortaría los fondos federales de la ciudad si Mamdani resultaba elegido, pero el candidato progresista no se dejó intimidar. Su triunfo confirma el poder de una nueva coalición ciudadana, compuesta por jóvenes, trabajadores y minorías étnicas, que apostaron por un modelo de ciudad más justa y más humana.
El eje de su propuesta fue claro: Nueva York es demasiado cara. Con esa consigna, Mamdani lanzó un plan ambicioso de reformas sociales, fiscales y urbanas que promete transformar la vida cotidiana de millones de neoyorquinos.
Congelar los alquileres por cuatro años y ampliar la oferta de viviendas asequibles, especialmente para familias trabajadoras.
Crear un impuesto especial a los grandes propietarios con más de 100 unidades vacías, para combatir la especulación inmobiliaria.
Hacer gratuito el transporte público en autobuses y extender progresivamente la medida al metro, priorizando a estudiantes y trabajadores esenciales.
Implementar cuidado infantil universal, con una red de guarderías públicas gratuitas o de bajo costo.
Abrir supermercados administrados por la ciudad, con precios controlados y alimentos frescos en barrios donde la comida saludable es inaccesible.
Elevar en dos puntos los impuestos a quienes ganen más de un millón de dólares al año y equiparar la tasa fiscal de las empresas al 11,5 %, como en Nueva Jersey, con lo que espera recaudar 9 000 millones de dólares anuales.

Aumentar el salario mínimo a 30 dólares por hora y fortalecer los derechos sindicales.
Invertir en energías limpias y en la reconversión ecológica de edificios públicos.
Establecer presupuestos participativos en todos los distritos, para que los ciudadanos decidan directamente parte del gasto local.
“Queremos que Nueva York sea una ciudad para quienes la hacen funcionar”, repitió Mamdani durante toda la campaña, apelando a repartidores, enfermeras, trabajadores del metro, docentes y migrantes que mantienen viva la ciudad.
La reacción de Trump
Desde la Casa Blanca, Trump convirtió a Mamdani en su enemigo predilecto. El día de la elección, escribió en su red social Truth Social: “Cualquier persona judía que vote por Zohran Mamdani, un comprobado y confeso odiador de judíos, es una persona estúpida”. También pidió votar por Cuomo, a quien llamó “la única opción capaz”.
Mamdani respondió con serenidad, reiterando su compromiso con la defensa de los derechos humanos y la libertad religiosa y recordando que su campaña había sido “un espacio de convivencia, no de odio”.

Musulmán practicante e hijo de inmigrantes africanos e indios, Mamdani simboliza la diversidad neoyorquina. Su postura sobre Palestina —defiende la autodeterminación del pueblo palestino y un alto el fuego inmediato en Gaza— generó ataques de la derecha, pero también lo consolidó como una voz coherente y valiente dentro del progresismo estadounidense.
Su victoria fue también un mensaje al interior del Partido Demócrata. Frente a los viejos liderazgos del aparato político, Mamdani encarna una renovación generacional. Su campaña contó con el apoyo de Bernie Sanders y Alexandria Ocasio-Cortez, mientras figuras más moderadas, como Barack Obama, prefirieron mantener un perfil prudente.
Andrew Cuomo, con financiamiento de magnates tanto demócratas como republicanos, apostó por un discurso de experiencia y orden, pero su candidatura terminó convertida en símbolo de un pasado político que muchos electores querían dejar atrás.

Nueva York, golpeada por la desigualdad y la crisis de vivienda, eligió a un alcalde que promete recuperar el sentido de comunidad. En su discurso de victoria, Mamdani agradeció a los 90 000 voluntarios que participaron en su campaña y lanzó una frase que ya resuena en las calles de la ciudad:
“No hemos ganado solo una elección. Hemos ganado el derecho a imaginar una ciudad distinta y no hay poder que pueda asustar a quienes deciden dejar de tener miedo.”
Desde Queens hasta Brooklyn, desde Harlem hasta el Bronx, la noche electoral se vivió como una fiesta multicultural. En los carteles improvisados se leía: “Zohran for all”, Zohran para todos.
Contra los pronósticos, el joven alcalde musulmán no solo derrotó a sus rivales, sino que también demostró que la esperanza puede ser más fuerte que el miedo. Nueva York, la ciudad que nunca duerme, parece haber despertado a una nueva era.











