El escritor barcelonés Enrique Vila-Matas, uno de los autores más singulares y celebrados de la literatura en español, presenta Canon de cámara oscura (Seix Barral), una novela que retoma el espíritu lúdico, crítico y profundamente autorreflexivo de obras como Bartleby y compañía.
Ciudad de México, 8 de agosto (MaremotoM).- El libro sigue a Vidal Escabia, un hombre que, encerrado en el cuarto oscuro de su casa, selecciona setenta y un libros con el propósito de crear un canon literario disidente, “intempestivo e inactual”.
Cada mañana elige al azar uno de ellos y extrae un fragmento para su Canon, sin sospechar que cada lectura afectará no sólo a su escritura, sino también a su propia vida. La trama se tiñe de misterio cuando surge la duda: ¿es Escabia un androide —un Denver-7 camuflado en Barcelona— o simplemente un hombre que intenta dotar de sentido a su existencia ante la ausencia de su hija?
Vila-Matas define su nueva novela, Canon de cámara oscura (Seix Barral) como “un juego serio con la ficción, donde el arte literario es una transmisión de ideas, un espacio de colaboración con los autores que uno ama, y una forma de modificar y reinventar lo que hemos heredado”. El escritor admite que le interesaba “llevar al extremo la pregunta de para qué sirve escribir y hasta dónde puede deformarse la realidad cuando uno la somete a la ficción”.
La recepción crítica ha sido entusiasta. Mario Aznar, en Cuadernos Hispanoamericanos, la califica de “abundante, inclasificable y particularmente original”. Juan Marqués, en La Lectura de El Mundo, destaca que “es reconfortante que un autor tan consagrado haga del regocijo del lector su objetivo sin descuidar la máxima autoexigencia”.

Iñaki Ezkerra, de El Correo, Vila-Matas sigue fiel a su empeño de “hacer arte sobre el arte, literatura sobre la literatura misma, sin dejar espacio para que aflore la vida en bruto”.

En Canon de cámara oscura, la ausencia —esa “ausencia infinita que deja a los que amamos y que, según algunos, dio origen a la escritura”— es tan protagonista como el propio Escabia. Vila-Matas lo sabe: “La literatura no es tanto un espejo de la vida como un espejo que, al torcerse, nos permite ver lo que estaba oculto. Y a veces lo que encontramos no es más que nuestra propia ausencia”.
La obra confirma que, más de dos décadas después de Bartleby y compañía, Enrique Vila-Matas escribe todavía desde ese lugar único donde conviven el humor, la melancolía, el ingenio y la obsesión por la propia naturaleza de contar historias.











