Benjamin Netanyahu

UN LÍDER EN CAÍDA LIBRE: BENJAMIN NETANYAHU, SOLO Y DESAFIANTE EN LA ONU

El discurso teatral de Netanyahu no logra ocultar que su figura atraviesa una crisis profunda. Cercado por críticas internas, investigaciones de corrupción y el repudio internacional, apuesta por la retórica de guerra como única forma de mantenerse en pie. En la ONU quedó claro: ya no habla para el mundo, sino para su propia supervivencia política.

Ciudad de México, 26 de septiembre (MaremotoM).- El primer ministro israelí Benjamin Netanyahu volvió a ocupar el atril de la Asamblea General de las Naciones Unidas, pero lo hizo ante un salón vacío, símbolo del creciente aislamiento internacional de su gobierno.

Con tono teatral, desafiante y gesticulando de forma calculada, insistió en que Israel “seguirá con el trabajo” en Gaza, un eufemismo que encubre lo que muchos organismos internacionales y defensores de derechos humanos ya califican de genocidio.

En su solapa, Netanyahu llevaba un botón con la palabra Internet, en alusión al 7 de octubre de 2023, fecha del ataque de Hamás. Quiso recordarlo al mundo como origen de la tragedia, aunque en sus palabras volvió a obviar la larga cadena de agresiones de los israelíes contra el pueblo palestino que anteceden esa fecha.

La escena fue elocuente: Netanyahu hablaba de “defender a Israel del terrorismo”, mientras numerosas delegaciones habían abandonado la sala en señal de protesta. Su insistencia en que “hay que terminar el trabajo” fue recibida con un silencio incómodo. Un discurso pensado para la retórica interna, que fuera de sus fronteras resuena como una confesión abierta de limpieza étnica.

El Primer Ministro quiso dramatizar su intervención con el botón en la solapa, usado como recordatorio del trauma del ataque de Hamás, pero su insistencia en ese episodio contrasta con la falta de reconocimiento de las décadas de ocupación, despojo y violencia ejercidas contra los palestinos.

Benjamin Netanyahu
Una asamblea vacía no escucha el discurso de guerra y de racismo de Benjamin Netanyahu. Foto. Cortesía

Los datos son contundentes: miles de muertos, en su mayoría mujeres y niños, destrucción sistemática de infraestructura civil y un cerco humanitario que deja a Gaza al borde del colapso. Nada de esto fue mencionado por Netanyahu, quien prefirió aferrarse a la narrativa del combate al terrorismo.

Mientras el líder israelí hablaba, en las afueras de la ONU se multiplicaban las manifestaciones que reclamaban un alto al fuego y denunciaban el genocidio . La acusación, que Israel rechaza con vehemencia, se sostiene en hechos: la estrategia militar no apunta exclusivamente a Hamás, sino que golpea de manera deliberada a la población civil palestina.

El discurso teatral de Netanyahu no logra ocultar que su figura atraviesa una crisis profunda. Cercado por críticas internas, investigaciones de corrupción y el repudio internacional, apuesta por la retórica de guerra como única forma de mantenerse en pie. En la ONU quedó claro: ya no habla para el mundo, sino para su propia supervivencia política.

La imagen de una Asamblea vacía escuchando a Netanyahu quedará como símbolo de un tiempo en que los crímenes contra Palestina encuentran cada vez menos eco. En lugar de asumir responsabilidades, el primer ministro volvió a recurrir al dramatismo y a las omisiones, mientras en Gaza continúa una tragedia que desborda cualquier retórica.

Comments are closed.