A Man in Full (Todo un hombre, por Netflix) es una serie totalmente machista, donde la mujer joven trata de entender a este hombre de 60 que adquiere una rodilla súper cara y de última generación, donde las maniobras políticas construyen una Atlanta que aún así va para adelante.
Ciudad de México, 6 de mayo (MaremotoM).- Todo un hombre (Anagrama), una novela de Tom Wolfe, adaptada por el guionista David E. Kelley en una serie para Netflix, cuenta la vida de Charlie Croker, un ciudadano millonario y prominente de Atlanta.
Antigua estrella del fútbol americano en su época universitaria, es dueño de un negocio inmobiliario, ha cumplido los sesenta y tiene una segunda esposa de sólo veintiocho años, pero la vida de este triunfador se empieza a resquebrajar: siente ya en su cuerpo los primeros signos de la vejez y de pronto descubre que no puede devolver el cuantioso crédito que pidió al banco para expandir su imperio de ladrillo.

Después de abrir en canal con afilado estilete la Nueva York de los desenfrenados años ochenta en La hoguera de las vanidades, Tom Wolfe sigue con su disección de la América contemporánea, esta vez escrutando las grietas de una de las grandes urbes del Sur: Atlanta. Y lo que emerge de esas grietas es un nuevo aquelarre de vanidades e intereses contrapuestos, conflictos raciales, corrupción de los poderes político y económico, implacable estratificación de las castas de la ciudad, manipulación del electorado, ostentación y sexo…
Hay un alcalde negro que quiere destruir al otro candidato haciéndole acusaciones de abuso sexual, hay una ex mujer (Diana Lane) y por supuesto está Charlie Croker, en el cuerpo, la voz y la maestría actoral de Jeff Daniels.
A Man in Full (Todo un hombre, por Netflix) es una serie totalmente machista, donde la mujer joven trata de entender a este hombre de 60 que adquiere una rodilla súper cara y de última generación, donde las maniobras políticas construyen una Atlanta que aún así va para adelante.
Lo ideal de Todo un hombre es precisamente ver las actuaciones y el guión (no tiene nada que ver que la novela sea de Wolfe) aparece como misterioso y muchas veces inentendible. No tiene una narración fluida y la serie de Netflix tiene escenas maravillosas como la de Daniel Lane, candidata al rival de su marido, un joven Tom Pelphrey, en el papel de Raymond Peepgrass.
Charlie Crocke parece representado por Daniels desde el lado de adentro. Uno escucha su voz murmurante y siente que pasan muchas cosas por el interior de ese hombre que lucha con todo para frenar el tiempo y el mundo, pero sin embargo, pocas líneas en el guión ayudan a ver eso. Hay escenas que él desarrolla con su antagonista, el dueño del banco interpretado por Bill Camp y juntos gritan de manera machista, se lanzan bastones y ambos quisieran matar al otro.
Regina King y Thomas Schlamme dirigen esta serie muy comprometida a la hora de hacer, pero cuyos resultados son decepcionantes. Vamos a decirlo de una vez, no entendemos nada.











