Es un unipersonal que pone al México clasista en el ojo del huracán. Fusiona Teatro, Danza y cosmogonía maya.
Ciudad de México, 3 de junio (MaremotoM).- Wilma se sitúa en la península de Yucatán. Es la historia de una niña pelirroja que sufre las consecuencias de dos huracanes que comparten el mismo nombre y una gran fuerza destructiva: el racismo de su abuela irlandesa y el fenómeno meteorológico que impactó esa región en el 2005.
La protagonista de la obra crece siendo una extranjera en su propia tierra. Su abuela llamada Wilma le prohíbe aprender la lengua y la cultura maya y le impide relacionarse con hablantes de su comunidad.
En ese contexto, en el 2005, llega uno de los peores huracanes a la península de Yucatán, llamado Wilma. La alerta temprana se emite en lengua maya, y la joven, al no saberla e incapaz de comunicarse con los demás, intenta sobrevivir sin ayuda de nadie.
El racismo y elitismo de la sociedad yucateca
Wilma es un monólogo autobiográfico aclamado por el público y la crítica con toques de ficción que combina el teatro, la danza y la cosmogonía maya. En 60 minutos deja al desnudo el elitismo de la sociedad yucateca, la discriminación, la etnofobia y la rigidez que suelen tener los lazos familiares.
Es una producción teatral escrita, dirigida y protagonizada por Itzhel Razo, que tuvo su primera presentación en el 2020. Tras una intensa gira por estados como Querétaro, Guanajuato y Michoacán en este 2023, finalmente llega a la Ciudad de México, donde se presentará en el Centro Cultural del Bosque. La gira culminará en Yucatán en el mes de octubre.
Este año, la obra cumplirá sus primeras cien representaciones y ha sido bien recibida en los estados donde ha realizado la gira, incluso, se han agotado las entradas de las funciones.
La puesta en escena es realizada con el estímulo fiscal del artículo 190 de la LISR (EFIARTES) a través de Grupo Financiero Inbursa. Y en este 2023, Wilma presenta nuevos elementos. Para empezar, el vestuario, ya que debido a que la historia transcurre en la Península de Yucatán, está inspirado en el traje tradicional yucateco y, además, en el Ropón de Bautizo. También, la protagonista utiliza el henequén como medio de salvación y al mismo tiempo como mecanismo de violencia.
“Los henequenes nos remiten al inframundo maya, a las raíces de los cenotes, nos permiten adentrarnos en el inconsciente del personaje”, explica. Otro elemento importante es el agua, que le permite al personaje purificarse y al mismo tiempo representa el mar que azota a la Península de Yucatán.
En palabras de Razo, Wilma es una analogía entre una catástrofe natural y una social, en la que ambas dejan huella, “particularmente en la educación de la niña, que soy yo”, dice.
“Además de aparecer en escena el huracán, tanto el físico como el emocional, en el transcurso de la obra aparecen cosas que van surgiendo en el espectador, que se remueven desde adentro, como un mar que nace de las entrañas y, que al final, es una especie de purga.”
Detrás del éxito obtenido hay una extensa y fructífera carrera profesional que la joven creadora escénica ha conjuntado para este espectáculo, quien es actriz, bailarina y directora de escena. Estudió Literatura Dramática y Teatro de la UNAM con especialización en dirección escénica. Se certificó en danza contemporánea por el Centro Nacional de Danza Contemporánea (CENADAC).

La obra también cuenta con un rediseño y producción nueva a cargo de los creativos: Roberto Paredes en el diseño de iluminación, Aurelio Palomino en el diseño de escenografía, Sergio Mirón en diseño de vestuario, Rodrigo Castillo Filomarino con el diseño sonoro, asesoría de puesta en escena de Luis Alcocer Guerrero, la producción ejecutiva de Andrea Cruz Meléndez, la asistencia de producción de Alejandro Moreno del Pilar, Graciela López Herrera en la asesoría en técnica balinesa y Ángel Luna Flores en la asesoría actoral.











