Como parte sustantiva de un retrato de época –el fin de aquellos años turbulentos en el progreso de la fotografía y en la Historia Universal– se habla de la crisis y de la consecuente extinción de la prestigiosa marca fotográfica Kodak –uno de los pesares melancólicos de Axel Moritz–, cuando se dio paso a la tecnología digital y se dejó atrás una tradición en la creación plástica.
Ciudad de México, 14 de septiembre (MaremotoM).- Ahí viene el lobo es un libro del mexicano David Martín del Campo. Cuenta la vida de Axel Moritz, uno de los fotógrafos más reconocidos en nuestro país. Fue un refugiado de la Alemania nazi, atestiguó la evolución de la fotografía en pleno siglo xx y fotografió a varios Presidentes mexicanos. Ese es el tema del argumento y del desarrollo del personaje. Además, se recrea toda una época en el arte, la política y el contexto mundial con sus anécdotas y con las aspiraciones sociales de muchos.
Como parte sustantiva de un retrato de época –el fin de aquellos años turbulentos en el progreso de la fotografía y en la Historia Universal– se habla de la crisis y de la consecuente extinción de la prestigiosa marca fotográfica Kodak –uno de los pesares melancólicos de Axel Moritz–, cuando se dio paso a la tecnología digital y se dejó atrás una tradición en la creación plástica.
La trama hace hincapié en la importancia de la enorme cámara Graflex, su flash de bombillas y el revelado de rollos fotográficos de 35 milímetros y también en la importancia de la cámara Hasselblad, la favorita de Axel Moritz. Pero todo eso quedó en recuerdos nostálgicos para cualquiera en aquel trecho histórico. Y la evolución de la fotografía, la cultura y el mundo tal vez cambiaron para siempre, si se sigue la trayectoria de Axel Moritz y se le echa un vistazo a su interioridad. Quizá ese cambio tecnológico y sus consecuencias sean parte de la relevancia de la publicación.

Novela ejemplar por su prosa sencilla y directa, la de Martín del Campo es una donde el tiempo, las costumbres y los trazos sicológicos cobran dimensiones espectaculares. Axel Moritz, ya entrado en años, mira el pasado de las imágenes fotográficas –de ahí la importancia de la cámara Hasselblad – y de sus días, a través de un continuo diálogo con su hija, Ángela Moritz, la coprotagonista. Se exhibe la participación de Moritz, a través de su labor fotográfica, en el bando republicano en la Guerra Civil Española (1936-1939), uno de los acontecimientos históricos en los que tal vez la ideología y los valores del personaje se pongan a prueba años después.
Por si aquella justa militar fuera poco, en una de sus conferencias sobre fotografía a lo largo del país, Axel Moritz confiesa en público sus años en la Segunda Guerra Mundial y asume su intervención en el frente de batalla por obligación con el régimen. El presente de Axel Moritz se mezcla con su pasado, al colaborar con sus revelados en el frente de batalla. Axel Moritz recibe el Premio Nacional de Ciencias y Artes de manos del entonces Presidente Vicente Fox. Pero en medio de una reivindicación profesional y personal, confiesa su injerencia en conflictos internacionales –como fotógrafo– y rechaza el Premio por motivos éticos admirables.
Ahí viene el lobo da cuenta del avance de la fotografía en México y recuerda el trabajo incansable de David Martín del Campo, un prosista con gran arraigo en nuestras letras. Gracias a Axel Moritz y a su interés por esta disciplina se muestra una etapa del siglo XX, llena de claroscuros públicos y privados.











