Crónica del auge y caída de la marca de moda que identificó a una generación. Relato en primera persona de una trayectoria vertiginosa que puso a su protagonista a las puertas de la cárcel descubriéndole, a cambio, una veta literaria que lo ubica en el estirpe de los grandes escritores argentinos.
Ciudad de México, 24 de abril (MaremotoM).- En Fractura expuesta Papo Kling narra, desde el fracaso, cómo un inopinado impulso emprendedor lo llevó a crear Kling, sello de ropa emblemática de la moda naif y popera de la primera década de los 2000, que vistieron personalidades como la actriz Natalie Portman y la cantante Russian Red.
Es la historia de una empresa que duró más de una década alcanzando los seiscientos puntos de venta en treinta países, para luego quebrar estrepitosamente. Es la versión novelada, con un ritmo y estilo sorprendentes, de una audacia que de no haber sido cierto sería ridículo creer.
Papo llegó a Madrid con el nuevo milenio, necesaria escalada previa a unos soñados estudios de sociología en La Sorbona de París que, en la ilusión de ese veinteañero criado en la izquierda política, lo ubicarían en el centro de una mítica efervescencia intelectual y contestataria, ya para entonces inexistente.

Quiso la suerte ponerlo en una fiesta con un joven empresario comercial que le pidió ejecutar un proyecto que hizo a Papo arañar su sueño parisino… proyecto que se esfumó dejándole, no obstante, en condiciones de seguir su propio ímpetu emprendedor. Arriesgada, la apuesta elegida por Papo, arropada por la etiqueta de una camiseta, impulsada por una temeridad que desconocía tener y guiada por la buena estrella que uno intuye acompaña a este personaje, tuvo un éxito inmediato y acelerado.
“Este es un libro de aventuras, de un pícaro juvenil que de forma temeraria se mete en un negocio sin saber dónde se mete”, reseña la escritora Elvira Lindo. El autor no evade la autocrítica: desnudo su falta de preparación, el vértigo del crecimiento, los dilemas éticos que plantean a su conciencia social la industria de la fast fashion (moda rápida y masiva) y el low cost (consumismo democratizado, sin culpas ni clase). “Reflexión sobre el negocio y en concreto sobre el mundo de la moda, un sector en absoluto sostenible y con trabajo infantil. El protagonista hace mucho dinero pero la sensación de que siempre va a fracasar, es constante”, agrega Lindo.
Fractura expuesta —que inaugura la Colección Territorios de NED Ediciones— es una crónica personal y empresarial, íntima y provocadora, emocionante y humana sobre el colapso y las grietas que producen el vértigo del triunfo. También es una meditación sobre la identidad, el poder de las decisiones y el costo emocional del éxito, para repensarse a través del error, de habitar la contradicción… y volver a empezar después de la quiebra. “Papo Kling confirma el tópico de que los argentinos son grandes contadores de historias”, ha escrito la periodista Patricia Rodríguez .
Iba por la vida sin cordón umbilical, tratando de entender quién era y por qué hacía lo que hacía, actuando de forma dañina contra mis propios intereses e, indirectamente, también de los que estaban a mi alrededor. Frente a todo aquel que me quisiese escuchar, predicaba un discurso infantil de rechazo al dinero, de repulsa hacia todo aquel que pusiera el negocio por delante del proyecto artístico, de asco hacia un sistema del que no solo era actor relevante, sino uno de los principales beneficiarios.

Papo Kling nació en Buenos Aires, en 1977. Nació en plena dictadura militar y su familia debió exiliarse hasta 1983. De vuelta en Argentina estudió cine y en 2000 se instaló en España. Mientras cursaba la carrera de sociología, creó la marca de ropa que lleva su apellido. Actualmente, desvinculado ya del mundo textil, dirige Casa Victoria, un café cultural en Madrid y es el responsable de Canal V, un canal de contenidos sobre cultura, filosofía y política.











