Los japoneses hicieron fila en las librerías para adquirir La ciudad y sus muros inciertos (Planeta) que habla de la desaparición de la mujer amada. El joven recuerda que ella ha empezado a hablarle de una extraña ciudad amurallada, situada, al parecer, en otro mundo; poco a poco, ella acaba confesándole su inquietante sensación de que su verdadero yo se halla en esa misteriosa ciudad.
Ciudad de México, 1 de abril (MaremotoM).- Para festejar su cumpleaños número 75, Haruki Murakami ha publicado su nueva novela, que está causando furor en Japón.
Se trata de la primera historia de Murakami en seis años, luego de publicar en 2017 La muerte del comendador y es la primera que se publica simultáneamente en papel y en formato electrónico.
Los japoneses hicieron fila en las librerías para adquirir La ciudad y sus muros inciertos (Planeta) que habla de la desaparición de la mujer amada. El joven recuerda que ella ha empezado a hablarle de una extraña ciudad amurallada, situada, al parecer, en otro mundo; poco a poco, ella acaba confesándole su inquietante sensación de que su verdadero yo se halla en esa misteriosa ciudad.
Ganador del Premio Princesa de Asturias, escritor y traductor, Haruki Murakami nació en Kioto (Japón) el 12 de enero de 1949. Licenciado en Literatura por la Universidad Waseda y amante de la novela negra, durante los inicios de su carrera literaria regentó un club de jazz, siendo la música un elemento decisivo que recorre toda su obra, en la que confluyen el mundo cotidiano del Japón moderno y las referencias a la cultura pop.

Convertido en autor de culto y traducido a más de cuarenta idiomas, Murakami es, según los especialistas, un escritor inquietante, con una prosa en la que se aprecian influencias de autores como Dostoievski, Dickens, Capote o Vargas Llosa (Premio Príncipe de Asturias de las Letras 1986).
El tono intimista, en ocasiones surrealista y con rasgos de inverosimilitud y humor, no evita, sino que se enfrenta a los más graves problemas sociales y a la lucha por la defensa de los valores humanos esenciales, insistiendo en el ansia de amor y en el sentimiento de soledad de sus personajes, que sobreviven entre lo real y lo onírico, entre la certeza y la incertidumbre constantes.
Su primera novela, Kaze no uta wo kike (1979) (Escucha la canción del viento, 2015), galardonada con el Gunzou Literature Prize para escritores noveles, dio origen a la conocida como Trilogía de la rata, que seguiría con 1973-nen no pinbōru (1980) (Pinball 1973, 2015) y Hitsuji wo meguru bōken (1982) (La caza del carnero salvaje, 1992) y por la que Murakami fue galardonado con el Premio Noma para nuevos escritores.
En 1987 alcanzó el éxito editorial con Noruwei no mori, título tomado de la canción de los Beatles Norwegian Wood, con el que vendió en su país diez millones de ejemplares y que fue traducido a 36 idiomas.

Haruki Murakami, el nuevo héroe del Japón
Mientras este artículo se escribe, son innumerables las personas que abren un libro de Karuki Murakami (Kioto, 1949) en cualquier parte del mundo. “Eso es lo fascinante de ser un best seller, no hay que despreciar a quienes venden muchos libros”, dijo alguna vez en Guadalajara el autor italiano Alessandro Baricco.
El nuevo héroe japonés de la literatura, aquel que se hiciera mundialmente célebre con la inolvidable Tokio Blues (Norwegian Wood, por su título en inglés) ha vendido, efectivamente, muchos, muchísimos libros.
Quizás en esa universalidad de los personajes que habitan el mundo fascinante del autor nipón, todos ellos aficionados a modos menos estructurados y poco atados a esa férrea tradición japonesa que consiste en trabajar mucho, pelear duro y mostrar poco los sentimientos, se halle la razón de quien ha pasado en poco tiempo a convertirse en un firme candidato al Premio Nobel.

Aficionado al jazz (tuvo un local de música llamado “El gato Peter”) desde que sus padres le regalaran un disco de Art Blakey & the Jazz Messengers, Murakami detesta tanto a los perros como a la celebridad. Cultiva un pánico extremo a ser conocido y son pocas las entrevistas que otorga y escasas las oportunidades en que se deja fotografiar.
Autor de una obra constante y exitosa que inició cuando tenía 30 años y, mirando un partido de béisbol en la televisión, decidió ser escritor, también ha vendido muchos ejemplares de una novela enorme de más de 600 páginas titulada Crónica del pájaro que da cuerda al mundo.
De su pluma salieron, además, Sputnik, mi amor, Al sur de la frontera, al oeste del sol, Sauce ciego mujer dormida, Kafka en la orilla, El fin del mundo y un despiadado país de las maravillas, After dark y La caza del carnero salvaje.
Vivió durante un tiempo en los Estados Unidos, donde a causa de un creciente desasosiego comenzó a experimentar una nostalgia de su Kobe, la ciudad arreciada por un terremoto en 1995 y por el Tokio de su descontento, que en ese mismo año sufrió el atentado con gas sarín en el metro que mató a 13 personas y afectó a cientos de pasajeros. Ya de regreso en Japón, Murakami acendró su origen y certificó los lazos con la tierra donde nació escribiendo sobre ambos episodios.
Las historias de Murakami comienzan a partir de un hecho trivial, insignificante y cotidiano. Tal vez así acontecen las cosas importantes en la vida. Un hombre de 30 años cocina espaguetis en la cocina de su departamento. Suena el teléfono: ese es el inicio de Crónica del pájaro que da cuerda al mundo. “Era un hecho tan simple, pero sentí que algo estaba ocurriendo allí”, dice Murakami. Al fin y al cabo, él escribe sólo para divertirse. “Escribo con la misma fascinación con la que leo: no sé qué va a pasar, no sé cómo sigue la historia, y eso me divierte mucho”, explica.
Toru Watanabe, un ejecutivo de 37 años, escucha casualmente mientras aterriza en un aeropuerto europeo una vieja canción de los Beatles y la música le hace retroceder a su juventud, al turbulento Tokio de finales de los sesenta: así inicia la famosísima Tokio Blues. “Esa novela fue un simple experimento. Personalmente, a mí me gusta esa novela, pero no he vuelto a leerla desde hace casi 20 años. De momento, no tengo ninguna intención de volver a escribir algo parecido. No tengo interés en el pasado. Ya no puedo sentir interés en el llamado estilo realista porque, si escribo una novela así, acabo aburriéndome”, declaró Murakami en 2007 al periódico español El País.
Mientras este artículo se escribe, alguien, en alguna parte del mundo, está criticando a Haruki Murakami con ferocidad. Desde llamarlo “el mayor timo de la literatura japonesa” a “poca cosa endiosado”, los oponentes a sus libros masivos, plagados de guiños a la cultura pop, comienzan a hablar en voz alta. Lo mismo pasó con el estadounidense Paul Auster, quien cuando sacó El palacio de la luna en 1989 era un autor de culto y cuando comenzó a ser masivamente leído y célebre en el mundo, dejó de ser cool para muchos lectores snobs.
Murakami, que dice que quisiera desaparecer del mundo cuando no escribe, está ajeno a las disquisiciones sobre su obra y seguramente no escucha el ruido sordo que ha generado la salida inminente de su esperada nueva novela.











