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Mark Thompson: ¿el súper ejecutivo que salvará a CNN?

Los medios y el periodismo viven atados a viejos paradigmas. El medio se niega a abrazar nuevos modelos de negocio por la incertidumbre que le genera. El periodista se niega a publicar en TikTok porque piensa que ahí atenta contra su profesión.

Ciudad de México, 18 de enero (MaremotoM).- Mark Thompson ha vuelto a soltar las verdades que no les gusta escuchar a los medios. Lo ha hecho con dedicatoria para CNN, pero aplica para toda la industria.

Se requiere valentía y autoridad para llegar a CNN para advertir que hace falta una nueva revolución. Que los ratings importan mucho menos de lo que piensan. Que más vale mirar al futuro que permanecer anclados en el pasado, por más que sea ese pasado al que aún se aferran para mantenerse relevantes.

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Mark Thompson, nuevo presidente de CNN. Foto: Cortesía

Que CNN para los jóvenes es “anticuada y poco aventurera”.

Las suelta el responsable de haber convertido al New York Times en el gran caso de éxito para la industria de medios a nivel mundial.

Esta frase en particular me resulta ejemplificadora: “Debemos abandonar nuestras ideas preconcebidas sobre los límites de lo que CNN puede ser y seguir a la audiencia hasta donde se encuentra ahora y hacia dónde estará en los años venideros. Necesitamos organizarnos en torno al futuro, no al pasado. Necesitamos recuperar algo de la arrogancia y la innovación de la primera CNN. Es hora de una nueva revolución”, afirmó.

Los medios y el periodismo viven atados a viejos paradigmas. El medio se niega a abrazar nuevos modelos de negocio por la incertidumbre que le genera. El periodista se niega a publicar en TikTok porque piensa que ahí atenta contra su profesión.

El medio acepta que la búsqueda de visitas a costas de lo que sea no es un negocio que le convenga ni a la industria ni a la audiencia, pero se mantiene enfocado en ello porque es de ahí de donde genera ingresos.

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¿Quiénes serán los nuevos presentadores? Foto: Cortesía

El periodista ni cuenta las historias que quiere ni recibe lo que pretende a cambio de ellas, pero evita ponerse en una zona de riesgo por temor al desempleo.

En su plan de transformación de CNN, Mark no presentó detalles específicos. Reconoció que esa hoja de ruta quedará lista hasta dentro de unos meses. Identificó, por ahora, valores y objetivos que así como aplican para CNN tendrían que estar en el corazón de la industria si es que de verdad aspira a situarse en un mejor lugar.

“Creo que debemos empezar a experimentar y explorar en un sentido más amplio las relaciones directas con el consumidor y, potencialmente, las relaciones de pago directas con el consumidor”, ha dicho.

Me gusta que abre la puerta a una suscripción digital. Me gusta aún más que reconoce la necesidad de construir una relación directa con la audiencia con independencia de si ésta paga o no por lo que está consumiendo. A los medios sólo les ha interesado la relación con los usuarios cuando han implementado un muro de pago. Lo hacen más por negocio que por convencimiento.

Es un paso adelante, sin duda, pero en la esencia del medio tendría que estar ese entendimiento profundo de la audiencia. Esa relación directa que lo mismo puede ser valiosa para generar suscripciones pagas que servir para recibir obsequios (dinero a final de cuentas) en transmisiones en vivo en TikTok o para vender publicidad mucho mejor dirigida.

Mark ha comenzado ya a mover el ajedrez corporativo. Nombró a Virginia Moseley como Executive Editor. Virginia formó parte de la terna que dirigió CNN tras el desastre de la gestión de Chris Licht.

Thompson también eligió a una figura incluso más importante para el proyecto de transformación de CNN. Alex MacCallum, quien ya había sido jefe de producto en CNN, regresa para convertirse en vicepresidente ejecutivo de productos y servicios digitales. Será él la pieza clave que trabaje sobre hipótesis para fortalecer la relación de CNN con la audiencia. Fue él mismo quien acompañó a Thompson en sus tiempos en el New York Times.

El desafío es aún mayor. El Times concentraba sus usos en información escrita en un mismo lugar. Para CNN, en cambio, se trata de identificar cómo mantener su presencia en televisión o streaming al tiempo que lidia con el sitio informativo más visitado del mundo, pero también un sitio que navega en la más profunda irrelevancia. La experiencia y glamour, aunque en decadencia, que proyecta CNN en las pantallas, no se sostiene al visitar el sitio.

Aún limpiando esa experiencia, está por verse si la gente estaría dispuesta a pagar sólo por una experiencia periodística renovada en texto o si terminará exigiendo producciones adicionales con las que difícilmente podrá cumplir CNN dada la inversión que requiere.

Ya en su momento CNN desechó su apuesta independiente como plataforma de streaming por ser inviable a nivel económico. Si bien tenía sentido que un periódico estuviera acompañado de juegos, recetas de cocina y recomendaciones de compra de productos, esa premisa no resulta tan claro cuando se trata de una televisora.

El timing tampoco ayuda. El Times creó el hábito de pagar por contenido periodístico. A CNN le toca llegar a un ecosistema saturado y con síntomas de fatiga. Lo que queda claro es que si no es Mark Thompson, nadie conseguirá salvar a CNN.

Fuente: The Muffin / Story Beakers

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