No leer mujeres. No leer hombres. Son conductas infantiles, en un contexto donde lo importante es que nadie lee libros. Entonces, demos crédito al Premio y conozcamos a las candidatas y celebremos el galardón a la argentina Magalí Etchebarne (Buenos Aires, 1983), cuyo estilo “es pura frescura e inteligencia. Encuentra humor en la tragedia y sabe de la tristeza con rabia y ternura. No hay postura ni solemnidad en su escritura”.
Ciudad de México, 1 de abril (MaremotoM).- El otro día decía una persona –citada en Facebook por la poeta cubana Odette Alonso- que nunca le había tocado conocer a una persona extranjera buena. Claro, decir eso es hablar desde una persona mala y no le damos mucho crédito al xenófobo.
Ahora, todos dicen que en el Premio Ribera del Duero, todas eran candidatas mujeres (la peruana Katya Adaui, la mexicana Dahlia de la Cerda, la argentina Magalí Etchebarne, la cántabra Nuria Labari y la uruguaya Fernanda Trías son las finalistas de esta VIII edición). Lo que es cierto es que la presidente del Jurado, la escritora Mariana Enriquez, ha dicho que “si todos los que hacen hincapié en esa decisión, hubieran leído todos los manuscritos que llegaron, el resultado habría sido el mismo”.
No leer mujeres. No leer hombres. Son conductas infantiles, en un contexto donde lo importante es que nadie lee libros. Entonces, demos crédito al Premio y conozcamos a las candidatas y celebremos el galardón a la argentina Magalí Etchebarne (Buenos Aires, 1983), cuyo estilo “es pura frescura e inteligencia. Encuentra humor en la tragedia y sabe de la tristeza con rabia y ternura. No hay postura ni solemnidad en su escritura”.
Magalí Etchebarne se ha proclamado ganadora de una edición difícil por la enorme calidad de las obras finalistas, con un libro del que el jurado ha destacado que está “escrito con un humor auténtico que logra una construcción de imágenes y unos personajes complejos con el cuidado que solo alguien que conoce y sabe manejar el lenguaje puede hacer. Una propuesta contemporánea llena de agudeza, dinamismo, los conflictos de lo cotidiano y la intimidad tomados con inteligencia y frescura, pero sin renunciar a la dimensión más oscura e inquietante de los vínculos humanos”.

Junto a Mariana Enriquez, tuvieron la ardua labor de fallar, en esta séptima edición del Ribera del Duero, los escritores Brenda Navarro y Carlos Castán, el editor de Páginas de Espuma, Juan Casamayor y el Presidente de la DO Ribera del Duero, Enrique Pascual, quien ha destacado “la enorme relevancia de un premio creado con ilusión, que ha superado todas nuestras expectativas. Cada edición nos permite reconocer el talento de jóvenes autores internacionales que hacen grande la lengua española y que contribuyen a engrandecer la cultura y el arte, esa actitud creativa que unen a la literatura y al vino. Esta edición es además especial porque se entrega en el marco del 40 aniversario de Ribera del Duero, DO firmemente comprometida con la cultura, que ha apostado siempre por el apoyo a los creadores y se siente orgullosa de ser un referente de apoyo y de buen vino para todos”.
La obra con la que ha resultado ganadora del Premio Ribera del Duero nos presenta cuatro cuentos largos, esa tierra de nadie entre la distancia larga y la breve, que constituyen una propuesta híbrida entre le cuento y la novela, donde personajes atraviesan más de un cuento, donde objetos ganan su simbolismo en diferentes historias y los espacios comparten atmósfera acuática. Un libro construido a partir de un estilo preciso, exacto, que rezuma inteligencia, poesía y humor.
La obra ganadora del VIII Premio Ribera del Duero de Narrativa Breve se publicará en una primera edición en papel simultáneamente en Argentina, Chile, Colombia, España, México y Uruguay el 8 de mayo. Ese día se lanzará también el ebook y el audiolibro en todo el mundo.











