Mobland

LOCK STOCK CON  FENTANILO Y TÉ DE LAS FIVE O’CLOCK

Lo que me sacó de onda fue que a media serie de repente uno de sus pistoleros se convierte en un James Bond que solito aniquila a una banda en Holanda, ¿es una tentación británica, tener siempre alguien así de poderoso o es una concesión al impaciente  Mercado gringo?

Ciudad de México, 7 de agosto (MaremotoM).- Me puse a ver MobLand (Paramount) por interés y respeto al trabajo de Guy Ritchie, pero no pude evitar sentir que la premisa de la serie es demostrar que los ricos británicos son igual de pastosos y crueles que los iracundos jonkis callejeros que, con tanto tino y tiento, Ritchie describió en sus otras películas y series.

Aquí, en un ambiente muy de salón y Downton Abbey, pone a los muy sofisticados Pierce Brosnan y Helen Mirren a hablar lo mismo de mandar pedir el servicio del té que quejarse de “los mexicanos” y del fentanilo. Ya le quitamos su sitio a los colombianos y la Mafia rusa en el inconsciente colectivo universal.

Lo que me sacó de onda fue que a media serie de repente uno de sus pistoleros se convierte en un James Bond que solito aniquila a una banda en Holanda, ¿es una tentación británica, tener siempre alguien así de poderoso o es una concesión al impaciente  Mercado gringo?

Mobland
Tres actores maravillosos, que la serie también tiene lo suyo. Foto: Cortesía

De darnos una cartografía impresionante de esas calles inglesas de ladrillo rojizo, ahora me parece que Guy Richie está concediendo demasiado a dicho invisible espectador gringo… no sé qué tanto le dañó su matrimonio con Madonna que le quito lo cockney. (Chaplin y Alfred Hichtcook tambien eran de barriada londinense, pero al final de su vida en Hollywood se hicieron solemnes como el papá de la quinceañera al dar el brindis en la fiesta)

Tiene lo suyo la serie, pero el género policial/mafia se está llenando de muchas convencionalidades previsibles, incluso cuando quieren sacudir la transmisión. Además, el villano junior, tipo Game of Thrones, también ya irrita cuando se enfrenta a la hija descarriada-pero-buena del personaje principal, que ese sí es un malo-malo, pero que nunca deja de proteger a su familia, aunque tenga que incendiar de paso su propio ecosistema delincuencial.

No es Los Soprano ni The Wire. Menos “Lock Stock y el fentanilo con poncho”. (Urge poner de moda la palabra “sarape” para que ya no nos confundan con los aymaras de Los Andes y demás supervivientes de los estereotipos).

Ritchie: mejor te hubieras casado con David Bowie y seguido con el Punk Delincuente de bajo presupuesto.

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