Cerati, Bowie y hasta los Smashin Pumpkins acompañan a los personajes en estas historias cargadas de realidad, violenta, sangrante y turbia.
Ciudad de México, 9 de septiembre (MaremotoM).- Siempre hay que celebrar que las editoriales pongan el ojo en las voces jóvenes de la narrativa contemporánea y en este caso especialmente en las mujeres escritoras, voces emergentes que están dando mucho de qué hablar, pero sobre todo, están creando un material digno de leerse. Este es uno de los primeros cinco títulos de esta bien llamada Colección Contemporáneas, dirigida por el escritor y editor, Óscar Alarcón y la reconocida investigadora, editora y escritora, Liliana Pedroza, cuya especialidad ha sido el cuento mexicano escrito por mujeres.
En el libro del que les hablaré hoy, Vía Láctea, de Gabriela Conde (BUAP), la autora nos hace parte de sus historias, donde los protagonistas rondan los años maravillosos de ingenuidad e inmadurez, donde la adolescencia sigue buscando una identidad que le sirva para la adultez, donde las decisiones se toman con ímpetu y descaro. Todas las emociones están en estos catorce cuentos, creando un huracán que te lleva de la calma al caos, de la belleza a lo pérfido. Las historias y sus personajes transitan en un área limítrofe entre la luz y la oscuridad, situados en un Ocotlán donde la cotidianeidad lleva pinceladas dramáticas, a veces escandalosas y otras silenciosas. Nacer, crecer, madurar y sobrevivir no es una tarea fácil, menos cuando el mundo parece ajeno a tus deseos, a tus necesidades básicas de amor, comprensión, contención.

Cerati, Bowie y hasta los Smashin Pumpkins acompañan a los personajes en estas historias cargadas de realidad, violenta, sangrante y turbia. Las drogas y el alcohol también son parte de la vida y son el escape momentáneo ideal para lograr lidiar con ese futuro que no pinta para nada prometedor: “Cambiamos el disco. Y más cerveza y más whisky. Rodo me besa en la boca y alguno de nosotros me pasa una grapa. Mi uña es la medida del mundo, grito y nos medimos todos con mi índice. Sobrevivimos, habitamos este territorio y eso nos hace dueños del mundo. Inhalamos de mi uña toda la extensión del planeta. La tierra reducida a mínimos cristales, cristales donde caben todas sus ciudades con estadios, freeways, burgerkings, casas de cultura y tribus; universos mínimos, apenas una construcción de palabras.”
El libro se puede comprar directamente en la página de la editorial: publicaciones.buap.mx











