El autor disecciona el lenguaje para entender la manera en que ahora se comunica con su madre y habla de la gramática de los muertos, de lo compleja e inefable que nos puede resultar, de lo necesaria para aceptar el final o tal vez un inicio.
Ciudad de México, 2 de enero (MaremotoM).- Qué íntima y dolorosa resulta la última novela de Franco Félix, más allá del duelo que atraviesa su mundo con la muerte de su madre, él nos sumerge en una reflexión filosófica sobre la muerte, la vida, los recuerdos, los objetos de las personas que han partido y los silencios.
En Lengua dormida (Editorial Sexton Piso) somos testigos de todo aquello que se quedó sin decir y aún así revelaba una gran verdad, un doloroso pasado que sólo despertaba en medio de pesadillas y arrepentimientos. Una novela que se adentra en lo onírico y lo surreal, en esa parte que con extrañeza reconocemos cuando mueren quienes amamos. En esta obra, Félix nos invita a conocer ese lugar que ahora habita su madre, un tiempo más que un espacio, una añoranza y un consuelo, más que una lápida sobre su cuerpo mortal. También nos pinta un cuadro completo de lo que ella era y de todo lo que se perdió con su partida. Una mujer valiente, libre, trabajadora, alegre y católica que viene a ver a su hijo y a su esposo después de muerta, en sueños, vestida de tierra.

El autor disecciona el lenguaje para entender la manera en que ahora se comunica con su madre y habla de la gramática de los muertos, de lo compleja e inefable que nos puede resultar, de lo necesaria para aceptar el final o tal vez un inicio. Los misterios de la muerte siguen velados, salvo lo que podamos atisbar a través de un sueño revelador, nuestra imaginación o nuestros deseos más recónditos. En ese lugar el tiempo no existe, ni la lógica y todo lo que somos, todo lo que aprendimos, vimos, coleccionamos y alimentamos se licua para convertirse en algo mucho más grande que nos contiene y contiene también a nuestros muertos. Por eso la madre a veces es una galleta de chocolate que rodeada de canguros avanza hacia una luz cegadora, otras es una niña de cabeza rapada y mirada inocente que sostiene la mano de su hijo.
Lengua dormida de Franco Félix (Editorial Sexto Piso) es además una despedida, una manera de vincularse con la ausencia y su manera de sobrellevarla, una declaración del amor infinito que los sostendrá a ambos a través de las letras en ella escritas: “Escribo aquí un discurso secreto para despedirme de ti. Ahora que tus brazos se erosionan debajo de la tierra. Con la promesa de que un día también los míos se oxidarán y producirán gusanos. Y entonces, cuando los brazos y los órganos y los huesos se pudran, viviremos aquí, en esta novela”.
Una obra conmovedora que maravilla con el manejo del lenguaje y se aferra a las palabras para darle vida, voz y redención a quién ya no la tiene.
El libro lo pueden encontrar en cualquier librería del país o directamente en la página de la editorial: sextopiso.mx











