Un libro que te enchina la piel y te hace preguntarte sobre tus propios fantasmas. Se puede encontrar en cualquier librería del país, en digital y en audiolibro.
Ciudad de México, 2 de junio (MaremotoM).- Fantasmas, santos, maldiciones y casas embrujadas en un páramo. Niños desaparecidos, supersticiones y personas que de día rechazan a los habitantes de la casa, pero en las noches buscan ayuda para conseguir sus más oscuros anhelos. Layla Martínez escribe esta novela breve, Carcoma (Editorial Almadía) y nos muestra lo que habita en el rabillo del ojo de tres generaciones, sus errores y arrepentimientos, el autodesprecio como sobrevivencia y la psicología que se aferra a la luz.
La escritora se inspiró en la casa de su abuela, de la familia materna. La venganza y la sanación están narradas con reminiscencias a Pedro Páramo, al realismo mágico y al terror latinoamericano. Familias atrapadas por vivos y muertos, la cultura de los aparecidos antes de dormir y los fallecidos que se niegan a partir.
La tradición oral existe dentro de la novela y fuera de ella, permanece igual que los duelos que toman corporalidad y deforman a los personajes, los torturan y se convierten en fantasmas que se ocultan debajo de la cama y les jalan los pies. Los ángeles tampoco son como los hemos imaginado, aquí son mantis religiosas con muchos ojos, presencias que se diluyen entre realidades, que convergen y conviven dentro de las paredes de esa casa.

La sensibilidad de la autora se deja ver en la configuración de su novela, los objetos no son sólo su representación física, son también símbolos históricos e íntimos de los desaparecidos convertidos en sombras, en memoria. Heridas abiertas que deambulan por la historia, toman forma y te persiguen con la cara desencajada, como un grito permanente y eterno, que cala en el alma, pero a la vez se convierte en compañía.
Los traumas familiares condicionan la manera de observar y experimentar el mundo, son el grillete que les quita la libertad a los personajes, igual que sus errores y los ecos del pasado, improntas que cohabitan con los rencores, con la oscuridad que se niegan a observar en sí mismos.
Un libro que te enchina la piel y te hace preguntarte sobre tus propios fantasmas. Se puede encontrar en cualquier librería del país, en digital y en audiolibro.











