El dilema de los erizos es un libro para leer y al mismo tiempo para escuchar. Tiene la virtud de extender la mano para dejarse ayudar y la disposición para ser medianamente entendido, algo que no es poco en una novela.
Ciudad de México, 8 de diciembre (MaremotoM).- Fuimos a presentar El dilema de los erizos, una nueva novela de Jonatan Frías (1980) a la hermosa librería Carlos Fuentes, durante la 36 Feria Internacional del Libro de Guadalajara.
El libro, editado por Fondo Blanco, apela a una metáfora de Arthur Schopenhauer, quien la escribió en su obra Parerga y paralipómena (1851). Schopenhauer comparó el dolor que producen las relaciones humanas con unos erizos que deben juntarse para no morir de frío aun si se dañan.
Como la metáfora, la historia de Frías tiene precisamente una atmósfera, acontece allí en las cosas que suceden y en las reflexiones que el lector va tomando, sin importar tanto la trama.

Jonatan Frías es mi amigo desde hace mucho tiempo, aunque no lo conocía. Pasan esas cosas con las afinidades y sobre todo por Roberto Bolaño. Me cuenta que una vez estuve a punto de ir a Aguascalientes y surgió algún obstáculo y él tuvo que defender mi libro en la ciudad donde vive.
Leo precisamente El dilema de los erizos y voy conmovida por la Feria pensando en ese libro que al parecer no cuenta una sola trama (sino los destinos de algunos personajes centrales), con una prosa delicada y contagiosa. Dice Frías que la historia le llevó unos ocho años y cuenta la sinopsis que El dilema de los erizos “retrata los daños que ocasionan los encuentros y los desencuentros, la memoria y el olvido, las reflexiones que giran en torno al reconocimiento de uno mismo y de los otros tras la tragedia, las rupturas y aquello que nos obliga a reconstruirnos para sobrevivir en un mundo devorado por la cotidianidad y la normalidad”.

Creo yo, como cree Jonatan, que esta novela trata sobre la comunicación, sobre el hecho de hacer comunidad para seguir viviendo humanamente o quedarnos solos en la maraña tecnológica y aportar para que la raza se termine.
“La novela ha tenido cuatro rescrituras y trata sobre mi obsesión, el tema del amor. No desde el punto de vista romántico. Los diálogos que voy escuchando por este asunto de que todos los escritores somos chismosos, es que no hemos aprendido a comunicarnos. Los silencios tienen que estar en la cabeza y hay que escuchar al otro”, afirma.
Podríamos decir que sin motivación alguna, sobre todo por parte del autor, es que El dilema de los erizos, “que trabaja con muchas violencias”, es feminista. “No es una violencia que termine en la reconciliación. Es una violencia muy normalizada entre una pareja y una violencia exacerbada en la otra, para demostrar que son violencias muy nocivas. Son las violencias a las que sometemos los hombres desde el patriarcado, los hombres como dueños de sus miserias, de su patetismo, sabiéndose impunes”, dice Frías.
Jonatan Frías (1980) es escritor y editor. Ha publicado cuentos y ensayos en antologías y revistas nacionales y extranjeras, Sus recientes libros son Presuntos ensayos para un jueves negro (UAA, 2019) y La eternidad del instante (UAA, 2020).
El dilema de los erizos es un libro para leer y al mismo tiempo para escuchar. Tiene la virtud de extender la mano para dejarse ayudar y la disposición para ser medianamente entendido, algo que no es poco en una novela.











