Sin embargo, no sería extraño que en el 2030, cuando haya un cambio generacional en el electorado y luego de un probable agotamiento de la imagen canónica del político, se entrone en la presidencia un personaje como Javier Milei.
Ciudad de México, 14 de agosto (MaremotoM).- El día de hoy, el partido de Javier Milei ha ganado las elecciones primarias en Argentina. Para quienes no conozcan a tan siniestro personaje, les doy una brevísima sinopsis:
Tiene 52 años, es economista y es hijo de un empresario de transportes. Es católico y partidario de la desregulación casi absoluta de la economía. Considera que el Estado sólo debe tener labores de salvaguardar la seguridad de los ciudadanos y de la propiedad privada. Entre sus propuestas concretas están la dolarización de la economía nacional, el cierre del Banco Central Argentino, la portación de armas para defensa contra la delincuencia y la venta directa de órganos entre particulares. Eso si, como buen católico, está en contra del aborto, incluso si el embarazo es consecuencia de una violación.
A su “teoría” política le ha llamado Paleocapitalismo o capitalismo del paleolítico, invocando a una época pre-Estado en donde todos eran felices y prósperos (todos los que tenían garrote, por supuesto) Considera a Carlos Menem el mejor presidente de Argentina y admira a Donald Trump y a Jair Bolsonaro.
Ah, por cierto, considera que el cambio climático es una farsa
Ahora se preguntarán: cómo es posible que este energúmeno esté a punto de gobernar el país del Río de la Plata? Pues bueno, Milei se logró hacer una imagen pública de polemista agresivo, que utiliza sistemáticamente el insulto como arma retórica y que defiende posiciones extremas, aunque atractivas para cierto sector social.
Esto, ante un electorado poco politizado, resentido por los fracasos de los gobiernos anteriores, y además, adicto a las nuevas plataformas de información como el Instagram y el Tik Tok, se presentó como una alternativa viable, en especialmente ante el sector más joven de la sociedad argentina.

Milei se adscribe a una corriente política que tendrá resonancia en el presente siglo: el anarco liberalismo, que justamente restringe al estado a un papel mínimo o nulo y que básicamente señala que cada quien se debe rascar con sus propias uñas.
Esta filosofía política está representada en Mexico por personajes como Gabriel Quadri, Lilly Téllez o Ricardo Salinas Pliego y por fortuna aún no tiene mucho impacto en el elector nacional. Por lo mismo, es muy improbable que haya un gobierno de esta inspiración para el 2024.
Sin embargo, no sería extraño que en el 2030, cuando haya un cambio generacional en el electorado y luego de un probable agotamiento de la imagen canónica del político, se entrone en la presidencia un personaje como Javier Milei.
Y ahí sí, a correr.











