La ocupación de Gaza marca un punto crítico no solo en términos morales sino geopolíticos. América y Europa avanzan tímidamente; el Comité Internacional no logra activar mecanismos de justicia. Voces como las de Gak, Berardi y Chomsky son esenciales para entender un esquema donde el Estado actúa con poder ilimitado y sin freno. El desafío es enorme: ¿puede la humanidad frenar su propia implosión o sucumbirá al autoritarismo disfrazado de seguridad?
Ciudad de México, 21 de agosto (MaremotoM).- Israel ha intensificado su ofensiva en Gaza, avanzando hacia una ocupación total de la Ciudad de Gaza mientras cientos de miles —posiblemente millones— de personas palestinas enfrentan la amenaza de muerte. La ONU ha exigido un cese al fuego inmediato y acceso humanitario irrestricto. El Secretario General alertó del enorme número de víctimas civiles, mientras que un Tribunal independiente pidió que la Asamblea General de la ONU autorice una intervención internacional, dada la inacción del Consejo de Seguridad por el veto de EE.UU.
¿Por qué nadie frena al ultranacionalismo israelí?
Veto estadounidense ha bloqueado cualquier resolución sancionadora o que mantenga presión.
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División internacional: Europa, en su mayoría, se limita a apoyar ayuda humanitaria sin exigir mecanismos de justicia.
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Justicia internacional lenta: Organismos como la Corte Penal Internacional actúan con lentitud, mientras Israel actúa con impunidad.
Voces críticas del pensamiento contemporáneo
Martín Gak: El periodista judío y ex corresponsal en Alemania compara las tácticas militares israelíes con las de Rusia: “Esto no tiene absolutamente nada que ver con autodefensa, es solo destrucción y exterminio preventivo. Si devastas por completo toda la región, en principio no habría instrumentos de respuesta ni defensa.”

“Vemos un manual ruso de destrucción total” —como Grozny o Alepo— “una demostración de poder desbocado, impune, mientras masacran a miles de niños, mujeres y hombres”.
“Lo que estamos viendo no es antisemitismo, pero sí está generando un sentimiento antiaisraelí generacional. Es un poder desenfrenado más allá del Estado de Israel, casi hegemónico, sin respeto alguno por el derecho internacional”.
Alertó sobre figuras como Itamar Ben-Gvir y Bezalel Smotrich: “Un nacionalismo canceroso, expansionista, más allá de lo que hemos visto desde el nazismo”.
Franco “Bifo” Berardi afirma que lo que sucede en Gaza no solo es un genocidio moderno, sino el colapso moral de la civilización. En Thinking after Gaza advierte que estamos ante un precipicio del cual debemos reconocer y enfrentar la caída.

Noam Chomsky ha denunciado estas ofensivas como atrocidades planificadas dentro de un ciclo de violencia –lo que él llama “cortar el césped”– que pretende reprimir sistemáticamente a la población palestina. Sostiene que el apoyo militar y político de EE.UU. a estas acciones constituye un terrorismo institucional.
¿Qué podría suceder con Israel tras esta ofensiva?
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Aislamiento internacional creciente, erosionando su legitimidad.
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Procesos judiciales lentos, pero un posible cambio de escenario político si se amplían acciones legales y diplomáticas.
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Creciente división interna, incluso dentro del ejército, sobre los costos reales de una política expansionista.
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Mayor presión global, por ejemplo, de Europa, que podría derivar en sanciones o recortes de cooperación.
La ocupación de Gaza marca un punto crítico no solo en términos morales sino geopolíticos. América y Europa avanzan tímidamente; el Comité Internacional no logra activar mecanismos de justicia. Voces como las de Gak, Berardi y Chomsky son esenciales para entender un esquema donde el Estado actúa con poder ilimitado y sin freno. El desafío es enorme: ¿puede la humanidad frenar su propia implosión o sucumbirá al autoritarismo disfrazado de seguridad?











