Por un momento recuerdo que la primera vez leí este libro era de noche, no podía dormir y me atrapó la palabra insomnes. Entonces comprendo que debo seguir cruzando la noche con los ojos abiertos. Al menos esta noche.
Ciudad de México, 18 de junio (MaremotoM).- Otra vez insomnio. De nuevo el vértigo en forma de noche que desde la infancia me lleva a asomarme al abismo. Esta vez decido leer poesía para que el tiempo no sea eterno. Tomo el libro Veinte poemas, de William Carlos Williams, traducido y prolongado por Octavio Paz, la portada diseñada por Vicente Rojo y con dibujos, ni más ni menos, que de Gunther Gerzso. Esta belleza fue publicada por editorial Era en 1973. ¡Chulada de maíz prieto! Además este libro perteneció en algún momento a Óscar Chávez. No diré cómo cayó entre mis manos porque eso es otra historia.
Leo el prólogo y encuentro la feroz erudición de Paz en cada párrafo y me entero de cosas que no sabía. Ya había leído este libro hace más de 30 años, cuando leía mucho y no entendía nada e ignoré el texto de Octavio Paz sobre la poesía de William Carlos Williams porque le tenía una estúpida aversión quinceañera.
Encuentro su texto luminoso, translúcido, brutal. La exposición impecable del “realismo no imitativo de Williams” donde lo contextualiza en el mundo de la poesía y la literatura como uno de los renovadores de la lengua inglesa en el primer tercio del siglo XX (junto con su amigo Ezra Pound, Eliot y otros)

Entonces mi angustia cede y el insomnio se torna curiosidad placentera. De hecho detengo la lectura media hora para masturbarme pensando en G.
Ya sereno leo la idea de la similitud de La poesía de Williams con el creacionismo de Huidobro y que “son gemelos pero gemelos enemigos”. Imagino la desconfianza de William Carlos Williams por las ideas y su filiación por “las cosas”. “El poema-cosa no es la cosa: es otra cosa que cambia signos de inteligencia con la cosa” , trato de comprender que el “realismo no imitativo de Williams lo acerca otros dos poetas: Jorge Guillén y Francis Ponte” como coincidencias de la época…Finalmente me entero que Williams tradujo a Octavio Paz al inglés y fue así como se conocieron. También que me informo de que Williams le dió a Octavio Paz un “folleto que acababa de publicar un joven poeta con un prólogo suyo: era Howl, de Allen Ginsberg”. Entonces infiero que fue en 1956 ese encuentro.
De todos los poemas del libro quiero compartir uno breve y contundente que, si mal no recuerdo, fue el que me llamó la atención hace más de 30 años.
A sort of a song
Le the snake wait under
his weed
and the writing
be of words, slow and quick, sharp
to strike, quiet to wait,
sleepless
-through metaphor to reconcile
the people and the stones
Compose ( No ideas
but in things) Invent!
Saxifrage is my flower that splits
the rocks
A manera de canción
Que la culebra aguarde
bajo el yerbal
y la escritura sea
de palabras, lentas y rápidas, prontas
al ataque, quietas en la espera,
INSOMNES.
-Por la metáfora reconciliar
gente y piedras.
Componer. ( No ideas:
cosas.) ¡Inventa!
Saxifrage es mi flor y abre
rocas.
Por un momento recuerdo que la primera vez leí este libro era de noche, no podía dormir y me atrapó la palabra insomnes. Entonces comprendo que debo seguir cruzando la noche con los ojos abiertos. Al menos esta noche.











