Día Mundial del Libro

Hoy es un día nuestro y de los libros y de los escritores. ¿Qué se mete el mercado editorial?

No dependemos de las vidrieras de las librerías para ver “lo nuevo que ha salido”, más bien, esperamos conectar a un autor o a un libro como la otra vez que mi amigo Ricardo Hech me nombró a un Roth que no era Philip ni Joseph, sino Henry y aquí estoy, sumergida a Merced de una corriente salvaje.

Ciudad de México, 23 de abril (MaremotoM).- Hoy, que se celebra el Día Mundial del Libro, nada mejor que homenajear y que sigan por muchos años más a los lectores. Me encantaría que después de esta nota espontánea y sin ninguna planificación, los lectores me dijeran cuáles son sus 10 libros favoritos.

Libros favoritos porque sí, porque no dependemos del mercado, ni de las ferias universitarias ni de las caminatas por el parque para recibir una rosa y de paso un libro, aunque si están, mejor.

No tenemos nada que ver con esas funcionarias que aprovechan su espacio para dar a conocer sus libros mediocres, ni con esos poetas sucios y borrachos que alguna vez gritaron versos al viento, que no volaron como aves, sino como basura al montón que hay que hay en la vereda.

Roberto Bolaño
Roberto Bolaño, tan extrañado. Foto: Cortesía

No dependemos de las vidrieras de las librerías para ver “lo nuevo que ha salido”, más bien, esperamos conectar a un autor o a un libro como la otra vez que mi amigo Ricardo Hech me nombró a un Roth que no era Philip ni Joseph, sino Henry y aquí estoy, sumergida a Merced de una corriente salvaje.

Yo no sé si tengo 10 libros favoritos, pero sí recuerdo las 10 sensaciones que me dieron al leerlo, como la primera vez que tuve Poeta en Nueva York, de Federico García Lorca y como en ese tiempo (mis primeros pasos en la vida) estaba decidida a leer poemas por las calles, me veo en el Café Tortoni o en la Unidad Básica leyendo con lágrimas aquel poema hermoso, “Iglesia abandonada”: Yo tenía un hijo que se llamaba Juan / Yo tenía un hijo / Se perdió por los arcos un viernes de todos los muertos / lo vi jugar en la última escalera de la misa / y echaba un cubito de holajata en el corazón del sacerdote…

No recuerdo el boom de las mujeres en la literatura, ni siquiera el color de calzón que hoy me puse, pero recuerdo palabra tras palabra ese poema abismal de Federico.

Martin Amis
Martin Amis, el autor obsesionado (o sea, por mí) Foto: Cortesía

O cuando descubrí Campos de Londres, de Martin Amis, que se convirtió en mi obsesión y me leí todo, hasta que lo que no ha escrito. Recuerdo estar recostada leyendo ese laberinto social y humano al que yo no pertenecía, pero acaso, ¿debemos estar sabiendo los personajes que toman los escritores al publicar una novela? ¿Los personajes que somos nosotros al leerlo ya no importan?

Me acuerdo, por supuesto, de estar riéndome a carcajadas en el Metro verde, que va a de Indios Verdes a Universidad y decidir que a partir de esa edad mi novela iba a ser Los detectives salvajes, de Roberto Bolaño. Estoy convencida de que mi ciclo en México ocupa esa línea del Metro, que he querido muchísimo a Roberto –más allá de lo que digan los sátrapas de siempre- y que de todos modos Bolaño me recuerda a Cortázar. Porque ese libro 62 Modelo para armar, me llevó obviamente a Alejandra Pizarnik (a la que leo poco y Dios sabe por qué) con la condesa sangrienta y claro, ¿a estos nos dos no les debe demasiado Mariana Enríquez con su gran novela Nuestra parte de noche?

Como lectora me gusta comparar escritores, guardar libros como el de Efectos secundarios, de Rosa Beltrán, donde hace un discurso literario previendo que tal como pasa ahora predomina el mercado por sobre la creación. Aunque, digamos las cosas de verdad, ¿para que nos sirve la creación si Elvira Sastre dice que hace poesía y el booktuber de la Fiesta del Libro y la Rosa, también?

Fiesta del Libro y de la Rosa
La escritura estaba en todo. Foto: Cortesía

“La escritura estaba en todo: yo, en cambio, era la parte secuestrada de mí misma. Quise replicar dando una nota de esperanza. Pero mis ojos se interpusieron y me obligaron a decir: Nos hemos convertido en un rencor vivo”, dice Rosa Beltrán en Efectos secundarios.

Me gusta ser la resistencia, como me decía ayer mi colega admirado Xavier Quirarte, precisamente para no guardar rencor.

Hoy, me gusta pensar en La trama nupcial, de Jeffrey Eugenides o de lo furioso que se puso Guillermo Fadanelli cuando leyó Nunca me abandones, de Kazuo Ishiguro, aunque luego de su estreno y hecha la película, uno evoca lo adivino que fue el inglés del Nobel. ¿Seremos los pobres los repuestos para los ricos que quieren vivir 200 años?

Día Mundial del Libro
Mi pensadora personal, Sara Sefchovich. Foto: Cortesía

Me gusta pensar en Juan José Saer, en J.R.Wilcock, en Elma Correa (hermoso su libro Mentiras que no te conté), en mi pensadora personal, Sara Sefchovich, en la colombiana inmensa Margarita García Robayo (La encomienda, leerla ya), en Martín Caparrós (me encanta leerlo aun en los libros que no me gustan), en Paul Auster, en Siri Hustvedt, en Daniel Sada (cuando no entiendo nada de literatura mexicana, vuelvo a Daniel Sada)…son tantos escritores, tantos los lectores.

Hoy es un día nuestro y de los libros y de los escritores. ¿Qué se mete el mercado editorial?

 

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