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GAZA: EL CRIMEN DE CRÍMENES SIGUE EN CURSO

A esta altura, debatir si es o no un genocidio resulta casi obsceno. Las imágenes transmitidas en tiempo real muestran barrios arrasados, hospitales reducidos a polvo, cadáveres de niños envueltos en sábanas. La intención no necesita más demostración: borrar a los palestinos para levantar sobre sus ruinas la “seguridad” del Estado de Israel.

Ciudad de México, 22 de septiembre (MaremotoM).– El genocidio en Gaza continúa, sostenido por la maquinaria bélica de Israel y blindado por el apoyo político, militar y económico de Estados Unidos. Los informes de Naciones Unidas ya no dejan margen para la duda: lo que ocurre no es “un conflicto”, ni “una guerra asimétrica”, sino el exterminio sistemático de un pueblo. Sin embargo, la impunidad se mantiene.

Voces contra la barbarie

En Europa y América Latina, miles de voces salen a las calles cada semana. Protestas en Madrid, París, Ciudad de México o Santiago reclaman el fin de la masacre, exigen sanciones contra Israel y denuncian la complicidad de los gobiernos occidentales. Intelectuales y periodistas han señalado la raíz política de este horror. La española Teresa Aranguren, especialista en Oriente Medio, recuerda que incluso la guerra contra Irak fue moldeada por los intereses estratégicos de Israel. Su diagnóstico es claro: la historia se repite y el precio lo pagan, una vez más, los pueblos árabes.

A esta altura, debatir si es o no un genocidio resulta casi obsceno. Las imágenes transmitidas en tiempo real muestran barrios arrasados, hospitales reducidos a polvo, cadáveres de niños envueltos en sábanas. La intención no necesita más demostración: borrar a los palestinos para levantar sobre sus ruinas la “seguridad” del Estado de Israel.

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Foto: Cortesía

La noticia más reciente es que Francia y el Reino Unido se han sumado al reconocimiento oficial del Estado palestino, siguiendo los pasos de otros países europeos y latinoamericanos. El gesto es simbólico y supone un quiebre en la diplomacia tradicional, pero en el terreno inmediato la pregunta es inevitable: ¿qué cambia?

Israel sigue bombardeando, sigue bloqueando la entrada de medicinas y alimentos, sigue disparando contra refugiados que buscan ayuda humanitaria. Washington mantiene su veto en el Consejo de Seguridad de la ONU. Y los líderes israelíes insisten en que la operación continuará “hasta eliminar a Hamás”, frase que en la práctica se traduce en la eliminación de un pueblo entero.

Martín Gak
Cuerpos de palestinos que murieron en un ataque israelí son trasladados al Hospital Al-Shifa, en Gaza, el 21 de junio de 2025. / AA

Entre la dignidad y la impunidad

El paralelo histórico es inevitable. Gaza recuerda a Srebrenica, donde la comunidad internacional se limitó a observar una masacre anunciada. Evoca a Ruanda, donde la inacción de la ONU costó la vida a 800 mil personas en apenas cien días. Y tiene ecos del apartheid sudafricano, derrotado solo después de años de presión política, cultural y económica global.

La diferencia es que este genocidio se transmite en directo, en teléfonos móviles y cadenas de noticias, como si el mundo estuviera condenado a observar sin intervenir. Las muertes palestinas se convierten en la base de un proyecto de colonización que no oculta ya su objetivo: redefinir Oriente Medio a sangre y fuego.

El reconocimiento de Palestina como Estado es un paso, pero el crimen de crímenes exige mucho más. Sin sanciones efectivas, sin un alto al fuego inmediato, sin justicia internacional, la palabra “nunca más” quedará reducida, otra vez, a un eslogan vacío frente al horror repetido de la historia.

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