Gaza

GAZA 2025: ¿CÓMO FRENAR EL GENOCIDIO DE PALESTINA?

Gaza no es solo una “zona de conflicto”: es un territorio donde millones de personas siguen luchando por vivir. Mostrar su vida, su nombre, su voz esa es la urgencia ahora. Detener los bombardeos, frenar el genocidio es menester de la humanidad.

Ciudad de México, 27 de noviembre (MaremotoM).- Desde los escombros de una guerra que parece no tener fin, Gaza emerge no como territorio, sino como herida abierta. Las cifras más recientes muestran un cuadro devastador: cerca de 70 mil personas palestinas han perdido la vida desde octubre de 2023, a causa del ejército israelí, la mayoría civiles; decenas de miles resultaron heridas; hospitales, escuelas y viviendas quedaron destruidas; la población desplazada se cuenta por millones, y la economía del territorio colapsó.

La tregua firmada en octubre de 2025 parecía abrir una posibilidad de pausa, reconstrucción y retorno a la ayuda humanitaria. Sin embargo, las fuerzas israelíes mantuvieron bombardeos selectivos, incursiones militares y bloqueos de insumos esenciales. Las restricciones continuaron frenando el ingreso de alimentos, medicinas y combustible y en varios puntos de distribución se registraron disparos contra civiles. Gaza siguió bajo control y presión militar israelí, incluso durante la tregua y la vida no mejoró.

Invierno en Gaza
A pesar de todo, Israel no permite la entrada de material para construir refugios. Foto: Cortesía

El colapso humano y físico

Un reciente informe de monitoreo por satélite del daño urbano en Gaza documenta que al menos 191 mil edificios han sido dañados o destruidos —más de la mitad del parque habitacional del enclave—.  La destrucción no distingue: casas, hospitales, escuelas, oficinas, calles enteras quedaron reducidas a escombros.

Las agencias humanitarias denuncian que el acceso a agua, alimentos, servicios médicos y energía sigue siendo “crítico”: la ayuda que entra es insuficiente, la logística está condicionada por restricciones y los recientes repartos han terminado en tragedias, con civiles muertos o heridos cerca de los puntos de entrega.

Gaza
¿Qué hacer por Palestina? Foto: Cortesía

El colapso económico acompaña a la destrucción física: un informe de UNCTAD estima que la reconstrucción de Gaza costará al menos 70 mil millones de dólares y tomará décadas. La crisis provocada revierte más de veinte años de desarrollo socioeconómico.

Voces institucionales atrapadas en la impotencia

Organismos internacionales y de derechos humanos han denunciado reiteradamente la situación. UNRWA, OCHA, agencias de la ONU y ONG señalan que muchas de las acciones actuales —bombardeos, demoliciones, bloqueos, redadas— violan el derecho internacional humanitario, y que las consecuencias humanitarias —muertes, hambre, desplazamiento masivo— son insoportables.

También instituciones especializadas advierten sobre las consecuencias a mediano plazo: malnutrición, enfermedades, trauma colectivo, pérdida de infraestructura educativa, colapso del sistema sanitario, crisis de refugiados. Para ellas, la “tregua” no representa el fin del conflicto sino un paréntesis frágil.

Martín Gak
Cuerpos de palestinos que murieron en un ataque israelí son trasladados al Hospital Al-Shifa, en Gaza, el 21 de junio de 2025. / AA

¿Quién gobierna Gaza si Gaza ya no existe?

El plan internacional actual prevé una administración temporal —una “gobernanza tecnocrática” apoyada por fuerzas internacionales y supervisión externa— para supervisar la reconstrucción, asegurar la entrega de ayuda, coordinar regresos y eventualmente permitir la creación de instituciones palestinas.

Surge así una pregunta urgente: ¿se pretende reconstruir sobre ruinas, sin pueblo, sin estructura social, sin territorio? Si las casas están destruidas, los barrios arrasados, la población desplazada y el reclamo humanitario bloqueado, ¿quién devolverá la vida, quién reconstruirá la comunidad y su tejido social?

Ese dilema no es solo material: es ético, político, demográfico. Reconstruir Gaza bajo administración externa, con restricciones de movimiento, sin infraestructura intacta, con escasez de recursos y sin garantía de retorno, implicaría una reconfiguración profunda del territorio. Puede que nazca una fachada de ciudad; difícilmente renazca un pueblo.

Gaza
No hay un lugar seguro en Gaza. Foto: Cortesía

¿Y la política regional y global?

Gobiernos de países árabes, bloc islámico, organizaciones regionales han expresado condenas, pedido embargos, declarado solidaridad, prometido ayuda. En algunos casos se discute reconocer formalmente al Estado palestino, pero en la práctica, ese respaldo diplomático rara vez se traduce en sanciones reales, presión efectiva o intervenciones directas. Las lógicas geopolíticas, los intereses económicos, los equilibrios estratégicos, el temor al conflicto amplio siguen dominando.

La comunidad internacional —Estados Unidos, potencias europeas, organismos multilaterales— ha promovido planes de reconstrucción, ayuda humanitaria, algunas medidas de alivio, pero esos esfuerzos se topan con la realidad del bloqueo de facto, con la militarización, con una ocupación bajo nuevo nombre. Muchos de los acuerdos y promesas siguen en papel, sin garantías en el terreno.

Hacer visible lo invisible: no basta con reportear bombardeos. Hay que documentar el hambre, la destrucción sistemática, los desplazamientos, el colapso económico, la violencia estructural. Hay que buscar —aunque cueste— testimonios de sobrevivientes, desplazados, niños, mujeres, ancianos. Hay que ubicar a los actores reales: agencias humanitarias, ONG, organismos internacionales, funcionariado, diplomáticos, gobiernos que declaran solidaridad y también los que callan.

Franja de Gaza
© OMS Un paciente de siete años con desnutrición aguda grave y deshidratación fue trasladado a un hospital de campaña en el sur de Gaza en abril, en medio de una inminente hambruna en el norte.

El periodismo puede servir como memoria, como denuncia, como puente para que aquello que se quiere borrar quede documentado. Puede hacer más difícil que la tragedia que han causado los israelíes mediante Benjamin Netanyahu se banalice o se olvide.

Gaza no es solo una “zona de conflicto”: es un territorio donde millones de personas siguen luchando por vivir. Mostrar su vida, su nombre, su voz esa es la urgencia ahora. Detener los bombardeos, frenar el genocidio es menester de la humanidad.

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