Conversar con Luis Ignacio Sáinz es adentrarse en veredas iluminadas por sus fascinantes y eruditas anécdotas sobre la historia de arte, amenizadas por ese sentido del humor tan bitter y necesario que me recuerda por qué puedo detestar tanto la cultura woke.
Ciudad de México, 12 de marzo (MaremotoM).- Nos dice Javier García-Galiano: “Quizá para Luis Ignacio Sáinz, la erudición importa también una forma placentera de la conversación, en la que puede departirse con vivos y muertos e ineludiblemente consigo mismo, con desconocidos que se vuelven familiares y conocidos que pueden volverse extraños; una conversación en la que parecen converger el tiempo y el espacio en circunstancias varias, que no prescinde de minucias reveladoras y que parece infinita, ascendente y descendente, como una espiral”.
En este libro, indispensable para quienes pretendemos comprender el arte, desde la perspectiva inconmensurable de sus complejidades, Sáinz nos acompaña a descifrar los laberintos del eterno retorno, a comprender por qué el vacío es también una carga, y como la complitud se traspone una y otra y otra vez en desarrollos que alumbran el siniestro camino del devenir humano.

Escribe Esteban García Brosseau: “De las fiestas sangrientas del Renacimiento hasta el programa escultórico del monumento a Álvaro Obregón, pasando por la España de los Austrias con sus enanos famosos, la pintura de Tamayo o Pélleas y Mélisande, todo ello con una naturalidad que se debe a la unidad de su mirada, que, en mi parecer, se detiene particularmente sobre dos binomios que se han entrelazado a lo largo de la historia de la humanidad: arte y poder y poder del arte… “Pero, si bien los ensayos abarcan multitud de momentos de la historia del arte, desde la Tenochtitlan de la Conquista al monumento a la Revolución, desde el Milán de Leone Leoni hasta la Alemania de Paul Hindemith y el recuerdo de las revueltas populares del siglo XVI, su espíritu propio parece obedecer al espíritu del barroco, en particular en su oposición al espíritu clásico”.
En esta serie de ensayos editados bajo el sello El tapiz del unicornio, acudimos al renacimiento del tiempo, aquel lugar anhelado donde vislumbrar el arte desde un paréntesis casi musical, que divide el ritmo y la melodía para extraer de ellos la interpretación única, inédita, de las nuevas perspectivas.











