Elmer Mendoza

Élmer Mendoza y la literatura del Norte

La suya, es una literatura que contribuye a la cultura nacional, con polisistemas lingüísticos e identidades metaforizadas en una macro zona simbólica que simplificamos erróneamente como “el norte”.

Ciudad de México, 8 de abril (MaremotoM).- Las novelas de Élmer Mendoza destacan por su escritura rara y disonante. Un asesino solitario desconcierta y fascina hoy y en 1999, fecha de su publicación, por el aparente ritmo desquiciado de sus voces, los escenarios en una ciudad mexicana literariamente poco o nada descrita (Culiacán), la coalición del léxico sinaloense y la cadencia poética entre otros registros lingüísticos que autentifican un universo literario original y con valía universal.

La obra de Élmer Mendoza se nutre de la canonicidad dinámica de, por ejemplo, el fraseo y puntuación rebelde de José Saramago, la ausencia del guion de diálogo de Cormac McCarthy, el libre fluir de conciencia de Virginia Woolf y James Joyce, la compulsión discursiva y poética de Fernando del Paso y de las elipsis y silencios de Juan Rulfo. Pero también, debo decir, del compás y cadencia de los acentos culichis, del ritmo sarandeado de los pescados y corridos, y las variopintas oralidades que sólo un cazador de tonos, como él, logra transmigrar a la página.

No tengo idea de cómo le hace Élmer para concentrar en su mente a tanta gente.

Los hace hablar sin que se tropiecen entre ellos.

Elmer Mendoza
Los premios animan. Son como esas palmadas decididas. Hola, chico, vas muy bien. En ese sentido, creo que tienen influencias en un mundo de incertidumbre. Sé que tengo 1000 lectores y tal vez ese premio me haga obtener el 1001. Los reconocimientos que he recibido siempre me los tomo así, pues si alguien me ha dado un reconocimiento le voy a demostrar que no se equivocó. Foto: Cortesía

¿Cómo sostiene el control, dios y patrón de esa banda que habita en su cabeza, de esa oralidad destilada? ¿No te da migraña, maestro? Lo imagino escribiendo, en un estado de hiper concentración, y, junto a él, el Zurdo argumenta con Gris y el Gori o Ricardo Favela y la pelirroja se echan esos increíbles tête a tête cachondos.

El detective Édgar Mendieta, el Zurdo Mendieta, nace con Balas de plata, ignoro si en cuentos anteriores o en sueños ya existía, lo que sí sabemos es que fue gracias a una conversación con el escritor español Arturo Pérez-Reverte y con Xavier Velasco que Élmer Mendoza decidió crear una saga de seis novelas, saga que se cumple con la entrega de Ella entró por la ventana y que, sin embargo, de acuerdo con entrevistas, se extenderá a una séptima.

La suya, es una literatura que contribuye a la cultura nacional, con polisistemas lingüísticos e identidades metaforizadas en una macro zona simbólica que simplificamos erróneamente como “el norte”. Además, hay que destacar la constante y certera labor de Élmer como gestor y divulgador de la literatura. Asiste a todos los foros que le es posible hacerlo, por agenda y por salud. Quienes hemos organizado eventos como esta feria, sabemos de sobra la gentileza y sencillez de su trato. Es un entusiasta, es solidario, habla con calma y eso relaja los ánimos.

¿Será posible mapear nuestro territorio a través de la literatura? Considero que estamos en un momento de producción de escrituras que nos lo permiten, quizá, como pocas veces. El canon mexicano retuerce su trenza frente a Élmer Mendoza que nos acercó al devenir del trasiego de marihuana en Sinaloa, pero, más importante aún, a las identidades lingüísticas y sociales de una ciudad literaria, Culiacán. Su obra es ya canónica dinámica (concepto del teórico Even-Zohar)[1] porque ensancha las posibilidades creativas desde la recuperación magistral de una oralidad contemporánea. Su prosa es punta de lanza para pensar nuestro presente mexicano, tantas veces caótico e inasible, complejo y opaco. Para quienes escribimos desde los márgenes de los centros hegemónicos, él es un ejemplo y un referente para la crítica literaria. Pero también, para sus lectores, Élmer es el credor del zurdo Mendieta y el escritor que los hace viajar, comer, reír, picarse e intrigarse con cada libro.:

“Un día descubrí, no sé cómo, que mezclar la norma estándar con la callejera me salía del corazón. Podía volcar mis sentimientos más puros utilizando esa mezcla estilística. Además me produce ese placer profundo de ser escritor, de crear una atmósfera que tiene vida y que puedes ligar con otras para crear una novela. Yo intento hacer textos normales, pero siempre pasa algo que me lleva a decir: aquí falta algo y termino por caer en la tentación” (2).

[1] El crítico israelí Itamar Even-Zohar desde 1978 se preocupa por el papel de la literatura en la construcción de las culturas nacionales. Su teoría de los polisistemas propone centrar la atención en los modelos culturales dinámicos que determinan las producciones, en este caso, de textos. La canonicidad, de acuerdo con Even-Zohar, puede ser estática, cuando las obras se “santifican”, o dinámica, cuando la obra además se convierte en modelo literario y proporciona pautas para la creación de nuevos textos.

[2] https://www.zendalibros.com/elmer-mendoza-sencillo-rey-la-narco-novela/

 

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