En redes sociales, el hashtag #BoycottDisney se convirtió en tendencia global, acompañado de miles de bajas en suscripciones. Frente a los estudios de Burbank, manifestantes levantaron pancartas con un mensaje claro: “Disney, deja de inclinarte ante un dictador”.
Ciudad de México, 22 de septiembre (MaremotoM).- Lo que comenzó como un chiste en televisión terminó convertido en un pulso histórico entre el poder político, la industria del entretenimiento y la libertad de expresión.
El 15 de septiembre, el programa Jimmy Kimmel Live! fue suspendido tras una broma sobre el asesinato de Charlie Kirk, líder ultraconservador cercano a Donald Trump. Sin embargo, no fue el chiste lo que encendió la alarma, sino el miedo a las represalias políticas.
Disney, propietaria de ABC, decidió suspender el programa de Kimmel de manera preventiva, interpretado por muchos como un intento de apaciguar a Trump y su entorno. La reacción fue inmediata: miles de usuarios denunciaron que la compañía estaba doblegándose ante la presión política y traicionando uno de los pilares de la cultura democrática, la sátira.
El efecto dominó no tardó en llegar. Actrices como Tatiana Maslany (She-Hulk) pidieron cancelar suscripciones a Disney+. La cantante Olivia Rodrigo se retiró de un estreno programado en la compañía. Figuras como Misha Collins y Wil Wheaton se sumaron públicamente al boicot.
En redes sociales, el hashtag #BoycottDisney se convirtió en tendencia global, acompañado de miles de bajas en suscripciones. Frente a los estudios de Burbank, manifestantes levantaron pancartas con un mensaje claro: “Disney, deja de inclinarte ante un dictador”.
El expresidente Barack Obama denunció lo ocurrido como una amenaza de censura sistemática impulsada desde la administración trumpista. Trump, por su parte, celebró la suspensión insultando a Kimmel, Stephen Colbert y Seth Meyers, todos presentadores críticos con su figura.
La presión social, el boicot digital y las protestas obligaron a Disney a retroceder. La compañía anunció que Jimmy Kimmel Live! volverá este martes, en un gesto que reconoce la fuerza del público y de la comunidad artística organizada.
Más allá del chiste
La polémica revela cómo la sátira sigue siendo un campo de batalla entre poder y libertad. En un contexto político marcado por el avance de discursos autoritarios, lo ocurrido con Disney y Kimmel muestra que la ciudadanía y la cultura pop todavía tienen la capacidad de resistir.

Lo que parecía una simple broma televisiva terminó siendo un recordatorio contundente: la risa puede incomodar al poder, pero también puede defender la democracia.
No hay datos oficiales que confirmen cuánto dinero perdió Disney exactamente por la suspensión de Jimmy Kimmel Live!; lo que sí se reporta es una caída en el valor de mercado de la empresa de aproximadamente US$ 3.87-4 mil millones tras desplomarse sus acciones cerca de un 1.9 % durante el evento.











