Daniel Innerarity

DANIEL INNERARITY: FILOSOFÍA POLÍTICO DE LOS ALGORITMOS

Desde su cátedra Artificial Intelligence & Democracy en el Instituto Europeo de Florencia, Innerarity advierte que no podemos permitir que la lógica algorítmica sustituya el juicio político. “La democracia no es solo un procedimiento, sino una forma de inteligencia colectiva. Si externalizamos demasiado esa inteligencia, perdemos algo esencial de nuestra vida en común”.

Ciudad de México, 4 de agosto (MaremotoM).- Daniel Innerarity no escribe desde el alarmismo, sino desde la reflexión profunda. Catedrático de Filosofía Política, investigador Ikerbasque en la Universidad del País Vasco y director del Instituto de Gobernanza Democrática, Innerarity acaba de publicar Una teoría crítica de la inteligencia artificial (Galaxia Gutenberg), un ensayo que propone pensar la IA desde una perspectiva política y filosófica, lejos de los lugares comunes del optimismo ciego o el catastrofismo tecnológico.

“Estamos acostumbrados a leer sobre la inteligencia artificial en clave de amenaza o de redención, pero pocas veces se la analiza como un fenómeno que afecta a la democracia en su núcleo más profundo: la capacidad de decidir colectivamente”, sostiene Innerarity.

En este nuevo trabajo, el autor se pregunta qué tipo de voluntad popular se está gestando en el marco de sociedades crecientemente atravesadas por algoritmos. ¿Cómo se transforma la agencia humana cuando las decisiones públicas y privadas se automatizan? ¿Qué significa gobernar cuando parte del conocimiento que sustenta nuestras elecciones es producido por sistemas que escapan a la deliberación democrática?

Daniel Innerarity
Editó Galaxia Gutenberg. Foto: Cortesía

“Lo que propongo es una filosofía política de la inteligencia artificial. No me interesa tanto si las máquinas piensan como nosotros, sino qué efectos políticos y epistemológicos tiene delegar funciones humanas en sistemas no humanos”, afirma Innerarity.

El libro se adentra en cuestiones fundamentales: la relación entre automatización y creatividad, la naturaleza intuitiva del conocimiento, la inexactitud de los datos, la idea misma de inteligencia. “Si la llamada inteligencia artificial hiciera lo que hace el cerebro humano, habría motivos para exultar o para inquietarse”, escribe el autor en la introducción. “Pero lo cierto es que son dos potencias que, pese a su nombre, se parecen bastante poco y colaboran, más que competir”.

Lejos de los enfoques que reducen la IA a un simple avance técnico o a un riesgo existencial, Innerarity plantea que la inteligencia artificial es un desafío filosófico y político de primer orden. “Necesitamos marcos normativos nuevos, pero también nuevas categorías para pensar la relación entre humanos y sistemas inteligentes. No se trata solo de regular, sino de comprender”, asegura.

Desde su cátedra Artificial Intelligence & Democracy en el Instituto Europeo de Florencia, Innerarity advierte que no podemos permitir que la lógica algorítmica sustituya el juicio político. “La democracia no es solo un procedimiento, sino una forma de inteligencia colectiva. Si externalizamos demasiado esa inteligencia, perdemos algo esencial de nuestra vida en común”.

Una teoría crítica de la inteligencia artificial no es un libro técnico, pero tampoco simplifica. Es una invitación a pensar con más profundidad en un momento en que el vértigo tecnológico amenaza con dejar fuera de juego a la reflexión democrática. Y, como señala el propio Innerarity, “solo una sociedad que piensa críticamente su relación con la tecnología será capaz de decidir libremente su destino”.

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