La novela se abre con una imagen perturbadora: Juliana Gutiérrez, una joven escort de 23 años, cae desde un quinto piso en el barrio porteño de Recoleta. La escena, inspirada en el caso real de la modelo brasileña Emmily Rodríguez —muerta en circunstancias similares en 2023—, funciona como detonante de una trama que se adentra en los intersticios de la corrupción, el trabajo sexual y la manipulación mediática.
Ciudad de México, 2 de septiembre (MaremotoM).– La escritora argentina Claudia Piñeiro, Premio Clarín de Novela y autora de obras tan reconocidas como Las viudas de los jueves y Catedrales, se encuentra en México para presentar su más reciente libro, La muerte ajena (Alfaguara). Acompañada por la escritora y académica Sandra Lorenzano, Piñeiro trae consigo un thriller inquietante que coloca en el centro los vínculos ocultos entre la política, el poder económico y la prostitución VIP.
La novela se abre con una imagen perturbadora: Juliana Gutiérrez, una joven escort de 23 años, cae desde un quinto piso en el barrio porteño de Recoleta. La escena, inspirada en el caso real de la modelo brasileña Emmily Rodríguez —muerta en circunstancias similares en 2023—, funciona como detonante de una trama que se adentra en los intersticios de la corrupción, el trabajo sexual y la manipulación mediática.

La protagonista, Verónica Balda, periodista de un exitoso programa de radio matutino, descubre que la víctima es su media hermana, con la que nunca tuvo relación. El hallazgo personal y familiar se entrelaza con un universo turbio en el que intervienen empresarios agropecuarios, herederos de militares acusados por delitos de lesa humanidad y redes de explotación.
“Mis novelas siempre empiezan con una imagen disparadora, que en este caso es una mujer que cae de una ventana”, explicó Piñeiro en entrevista con Silvina Friera, periodista de Página 12 que ha seguido de cerca su trayectoria. “No tengo dudas de que esa imagen se me instaló a partir del caso de Emmily Rodríguez, pero después todo se ficcionaliza”.
Uno de los aspectos centrales de La muerte ajena (Alfaguara) es el cuestionamiento de la verdad. “Acá lo que está en discusión es la realidad”, señala Piñeiro. En la novela, los hechos dejan de ser lo que sucedió para convertirse en lo que otros cuentan que pasó, en un contexto atravesado por noticias falsas, campañas de desprestigio y narradores poco confiables. “A medida que la novela avanza, te das cuenta de que hay pocos narradores confiables”, dice la autora.
Siguiendo la estela de Ricardo Piglia, Piñeiro construye un relato que es, al mismo tiempo, policial y político, íntimo y social. La tensión narrativa se despliega en múltiples capas: la historia de una familia quebrada, las luchas de poder y la pregunta constante sobre cómo narrar la verdad en tiempos de manipulación mediática.

Prostitución, feminismo y poder
Otro de los ejes de la novela es el debate en torno a la prostitución. Piñeiro lo trata con la misma ambigüedad que atraviesa a su personaje central: “Yo me posiciono un poco como Verónica Balda, en el sentido de que me hago muchas preguntas para las que no termino de tener respuestas ciertas”, confiesa.

En La muerte ajena, la prostitución VIP se presenta como un espacio donde el poder económico y político se encuentra con la intimidad de los cuerpos, en una relación de desigualdad y descaro que expone las fracturas de la sociedad contemporánea.
La novela también dialoga con las transformaciones culturales recientes. Piñeiro observa cómo la pandemia dejó a muchos jóvenes sin horizonte y empujó a varios hacia plataformas como OnlyFans o el mundo de las criptomonedas. “El capitalismo mostró que es un sistema fallido; prometía un montón de incentivos que no están sucediendo. Una vez que falla esa promesa,t ienes que buscar otras cosas”, reflexiona. Ese universo de precariedad, deseo de subsistencia y dinero fácil atraviesa también a sus personajes.
El título de la obra responde a la idea de que algunas muertes son asumidas como propias y otras como “ajenas”. Para Piñeiro, la literatura es el espacio donde se desafía esa ajenidad y se prolonga la existencia: “Alguien abre las páginas de mis novelas y yo estoy ahí. La literatura es una forma de seguir viva en las páginas de un libro”, afirma.
Con La muerte ajena, Claudia Piñeiro confirma su lugar como una de las narradoras más potentes de la literatura latinoamericana actual. Su capacidad para entrelazar intriga, reflexión social y mirada feminista ofrece un retrato incómodo y necesario de las zonas oscuras donde la política, el dinero y el cuerpo se cruzan.











