“Se ha muerto Eugenio Aguirre. Amigo, novelista, divulgador de la historia, una buena persona. Lo vamos a extrañar”, fue el lamento hoy en Twitter de Benito Taibo, así como el historiador Alejandro Rosas, lo ha despedido dándole las gracias: “Gracias, querido Eugenio Aguirre, por tantos años conspirando juntos. Sigue contando historias. Buen viaje. Hasta siempre”.
Ciudad de México, 17 de marzo (MaremotoM).- Eugenio Aguirre era un escritor que daba gusto entrevistarlo. De pronto hacíamos centro en el libro que ahora promocionaba, como también hablábamos sobre las redes sociales, la destrucción del mundo, el calor que hacía afuera.
Ayer murió de un infarto, a los 78 años, dicen los que lo conocieron íntimamente que estaba solo, tal vez olvidado un poco de una existencia en la que se ha dedicado a las letras, como novelista, cuentista y ensayista. Ha sido maestro de la escuela para escritores de la Sogem durante más de quince años. Coordinó la publicación de algunas de las colecciones literarias más destacadas en el ámbito cultural nacional, tales como Lecturas mexicanas (primera y segunda serie) y ¿Ya leISSSTE?
Es autor de 52 títulos, entre los que destacan El rumor que llegó del mar, Los niños de colores, Lotería del deseo, Gonzalo Guerrero (Gran Medalla de Plata de la Academia Internacional de Lutèce en 1981), Pasos de sangre (Premio de Literatura José Fuentes Mares en 1986), Victoria, La cruz maya, Isabel Moctezuma, Hidalgo, Leona Vicario, Pecar como Dios manda, La gran traición, Cantolla, el aeronauta, El abogánster, Marieta, no seas coqueta, Templo de sangre y Los burgueses.
Lo recuerdo de una visita a Los Angeles, donde tenía que salir para poder fumar y su voz aguardentosa siempre hacía chistes, con una actitud vitalista, enérgica, convencido de que la narrativa tiene que darle voz a los que no la tienen.
“Me parece que lo menos que uno puede hacer como escritor es darle espacio a la mujer en el contexto narrativo de la novelística, de la cuentística, que se escribe. Por ejemplo, durante la Independencia de México, a las únicas dos mujeres que se les da importancia es a Josefa Ortiz de Domínguez y a Leona Vicario. Las demás que participaron están olvidadas. Durante la Revolución, se habían olvidado de las soldaderas, que fueron una parte fundamental en los ejércitos revolucionarios. Ganaron muchas batallas y tuvieron una actividad muy fuerte. Yo tengo una novela que se llama Marieta, no seas coqueta, dedicada a las soldaderas de la Revolución Mexicana. Que son muchas, muy vigorosas, valientes, participativas en los movimientos sociales. Escuchábamos a “Adelita”, pero nadie sabía quién era “Adelita”, había dicho en una entrevista.

“El caso de Isabel Moctezuma fue muy importante para darle voz a las mujeres mexicas en su época. La historia oficial y la historia académica no les había dado participación a las mujeres para que contaran sus peripecias, sobre todo respecto de su inteligencia emocional, que es tan importante y que los varones la tenemos un tanto marginada o colocada en un sitio que no le corresponde. Era muy importante que una mujer nos contara qué vestían, qué comían, cómo eran educadas, cómo participaban en las actividades de la Corte, cómo se casaba, cómo era su vida sexual, todos los pormenores de la vida cotidiana en un periodo determinado y en una sociedad histórica definida”, agregaba, al referirse a su novela Isabel Moctezuma (Planeta).
En Los burgueses, también editado por Planeta, Aguirre cuenta la vida de los caifanes finos, próceres de la transa de cuello blanco, del compadrazgo y el amiguismo, rebeldes sin causa pero a modo, hippies por aburrimiento, adictos a las gringas de Acapulco y a las modas pasajeras, a los apellidos rancios y a todo lo que era pípiris nice.
“El lector tiene que leer entre líneas, pero voy transmitiendo cómo vivieron y viven los ricos de la época. Es una clase social que es muy ajena a la masa de la población. Cómo se satisfacían su tiempo de ocio, en qué lugar se reunían, qué tipo de negocios hacía, qué actividades deportivas tenían”, decía sobre uno de los libros más divertidos que había escrito.
“Uno de los más divertidos, porque yo manejo mucho el humor. Tiene un poco el tono de El Aboganster… Nos permite este libro un planteamiento retrospectivo de cómo ha evolucionado nuestra sociedad. Vengo de estar en Puebla, de cómo ha crecido, el Museo del Arte Barroco es un museo del Primer Mundo. Lo he visto en muchos lados. Ese progreso se ha dado en el país y la oligarquía se ha extendido y es más o menos fácil advertirlo por los centros vacacionales, donde se ven propiedades imposibles. El exceso del capitalismo ha dado poder a estas clases, haciendo más ricos a los ricos. La clase social se ha vuelto inescrupulosa, anti-nacionalista, porque ya está inscripta en la globalización. Es un fenómeno social importante, que a la gente común es importante que lo vea. Es una clase social que ha crecido con la pobreza del país”, agregaba.
“Se ha muerto Eugenio Aguirre. Amigo, novelista, divulgador de la historia, una buena persona. Lo vamos a extrañar”, fue el lamento hoy en Twitter de Benito Taibo, así como el historiador Alejandro Rosas, lo ha despedido dándole las gracias: “Gracias, querido Eugenio Aguirre, por tantos años conspirando juntos. Sigue contando historias. Buen viaje. Hasta siempre”.











