A very english scandal

A Very English Scandal: un lío tremendo que sólo los ingleses lo viven así, con esa flema

Escrita por Russel T. Davies, encargado del revival de Doctor Who y creador de Queer As Folk o Cucumber, el libro traduce que esta historia que podría ser un drama o una tragedia en España o en Italia, aquí es vista por encima del hombro, obvio se hace un juicio, se conoce a Norman Scott, un tipo loco, enamorado y para nada callado, todo se basa en la realidad, pero esas cosas que le pasan en la vida a un hombre, son siempre relativas.

Ciudad de México, 15 de mayo (MaremotoM).- La cara de Hugh Grant ya no tiene ese encanto de Cuatro bodas y un funeral, pero lejos de ser bello es uno de los grandes actores de la escena británica.

Me hace acordar mucho al protagonista de Succession, Brian Cox, quien despide una atmósfera tan británica para ejercer a ese padre malvado y amado por partes iguales, con una prestancia y una elegancia tan propia de su nacionalidad. La literatura británica también tiene esas características. Cuando llega un libro inglés, como por ejemplo el de Julian Barnes, Elizabeth Finch, uno se imagina ya el escenario, ya el lenguaje, ya las reflexiones, con un distintivo inigualable.

El tema de Hugh Grant se contrapone con el talento vertiginoso del joven actor Ben Wishaw, quien ha obtenido un Globo de Oro por este papel, en el que encarna al amante del miembro del Parlamento Jeremy Thorpe y que luego produce el A Very English Scandal.

Son pocas las escenas en la que aparecen juntos, pero cuando lo hacen reflejan un amor genuino, en un filme dirigido por Stephen Frears y que es la referencia tácita a lo mismo que le pasó a Oscar Wilde (aunque este con situaciones más trágicas): el amor puesto en un lugar equivocado según los ingleses, que poco a poco han ido sacándose con esa distinción nacional, los grandes prejuicios a la hora de la ley, de la situación jurídica.

¿Gay es ser feliz también? Es una pregunta retórica que hace Jeremy Thorpe, para ejemplificar que estar con Norman Scott le daba precisamente eso: felicidad.

Jeremy Thorpe es el líder del Partido Liberal, se casa primero con una mujer que muere, con la que tiene un hijo y luego con una dama que demuestra estar a la altura de las circunstancias y lo acompaña al juicio y lo cuida hasta su muerte.

A very english scandal
Dos actores grandiosos. Foto: Cortesía.

Escrita por Russel T. Davies, encargado del revival de Doctor Who y creador de Queer As Folk o Cucumber, el libro traduce que esta historia que podría ser un drama o una tragedia en España o en Italia, aquí es vista por encima del hombro, obvio se hace un juicio, se conoce a Norman Scott, un tipo loco, enamorado y para nada callado, todo se basa en la realidad, pero esas cosas que le pasan en la vida a un hombre, son siempre relativas.

Basándose en el libro homónimo del periodista y ensayista John Preston, A very english scandal narra uno de los eventos más llamativos de la política inglesa de la segunda mitad del siglo XX.

Jeremy Thorpe está obsesionado con asesinar a Norman Scott y en un juego humorístico que realiza Stephen Frears uno cae en la cuenta de que en realidad también trata de borrar su homosexualidad y la gran atracción que todavía siente por Norman Scott.  En un momento él dice que fue su amante mejor, pues los otros siempre terminaban en violencia, con asalto y con desprecio.

A very english scandal es un juego absurdo y a veces muy simpático, donde los dos actores principales llenan con su talento y su firme deseo de convertir en personajes a sus roles, plagados de dimensiones y matices, en una serie de eventos que es narrada como si todo fuera una obra de teatro.

Es una miniserie escandalosa y deliciosa. Pasar una tarde con estos “locos lindos” nos vuelve a hacer pensar en el peinado absurdo de Boris Johnson o de que apenas hace unos días se coronó el Rey de Inglaterra, con la madrastra del cuento de Blancanieves y unos dedos de salchicha.

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